REINO Y VISIÓN
Vol. 4 Nº 1
Enero del 2,001

ISRAEL: EL HIJO PRIMOGÉNITO
(Primera Parte)


"Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito" (Éxodo 4:22).

La condición de esclavitud de Israel

El texto de Éxodo 4:22 nos ayuda a comprender que, desde la perspectiva de Dios, el Éxodo puede leerse como la historia de un Padre rescatando a Su Hijo Primogénito. El hijo se encuentra secuestrado, retenido contra su propia voluntad, en Egipto. Israel, como nación, aún es un hijo pequeño (Gálatas 4:1-2). Esta condición de pequeñez espiritual la veremos reflejada en su actitud durante diferentes momentos de su liberación y en el desierto. Aún así, sigue siendo el primogénito, el hijo que tiene el privilegio y la responsabilidad de correr con la visión del Padre.

En esta reflexión conoceremos la forma paternal de pensar de Dios. Conoceremos también su modelo de disciplina para con Su hijo, los objetivos y metas que se ha trazado para con este hijo y, por ende, los objetivos y metas que se ha trazado para todo hijo suyo.

De manera que Israel ha sido "adoptado" por Faraón por medio de la fuerza. No es un hijo libre. Ya hemos dicho que desde la perspectiva de Dios la historia de Éxodo es la historia de un Padre rescatando a Su Hijo Primogénito. La Ley Bíblica nos enseña que el secuestro ha de ser castigado con la muerte del secuestrador. Éxodo 21:16 dice: "Asimismo el que robare una persona y la vendiere, o si fuera hallada en sus manos, morirá". Dios descubre a Faraón con Su Hijo en sus manos.

Como Hijo Primogénito Israel debiera estar acompañando a su Padre, aprendiendo sus modales, su forma de pensar y actuar, asimilando Sus palabras, adquiriendo Su visión (los propósitos, objetivos y metas del Padre). La condición de libertad es esencial para crecer en la visión del Padre.

Figurativamente la historia del Éxodo presenta una lucha entre dos Padres: Un padre falso (Faraón) y el Padre Verdadero (Jehová Dios). Dios da a conocer Su Nombre a Moisés para que ese Nombre sea dado a conocer a Israel. Conocer el Nombre es conocer la Persona, su ser, sus más profundos motivos, su visión. De la misma manera que Moisés dio a conocer el Nombre de Jehová, el Nuevo Moisés, Jesús, también dio a conocer el Nombre del Padre a la nueva nación del Pacto, sus discípulos: "Les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos" (Juan 17:26). La responsabilidad del discipulador es dar a conocer el Nombre.

De manera que los dos padres pondrán a prueba su autoridad y poder: Solamente un primogénito debe quedar de pie al final del libro, es decir, en palabras bíblicas, recibir lo prometido (la herencia) del Padre. Esta lucha por la libertad de los hijos es una lucha de vida o muerte. Veremos cómo se aplica en nuestros tiempos esta lucha por la libertad de los hijos.

Al escuchar la orden de Dios Faraón endurece su corazón y desata una política de mayor opresión contra Israel. Esta política será la de someter a Israel al agotamiento y a la falta de provisiones (Éxodo 5:6,7). ¿Porqué razón Faraón ha de recibir órdenes? ¡Él es el Faraón del imperio más poderoso de la tierra! Él no está allí para recibir órdenes, sino para dar órdenes. Es decir, crear orden a partir de sus palabras. Podemos también mirar el Éxodo como la colisión entre dos dioses: el dios falso—Faraón—y el Dios Verdadero, Jehová.

La Educación humanista: el falso padre de hoy.

Faraón tenía a los hijos de Israel esclavizados en Egipto. No solamente tenía sus cuerpos cautivos, sino también sus mentes. Los Israelitas, además de rendir sus cuerpos, también habían rendido sus pensamientos, por lo tanto, también habían rendido sus voluntades y emociones. En términos prácticos los Israelitas pensaban como Faraón, y en ese sentido estaban aliados—en principio—con Faraón.

Los Israelitas habían recibido la educación de Faraón; habían creído las palabras de Faraón. Y lo que Faraón decía sobre la realidad eran mentiras—y por lo tanto no mostraba la realidad tal y como era, es decir, no mostraba la realidad en términos del Dios Creador. Esta educación les había dotado a los Israelitas de una mentalidad de esclavos. Esta mentalidad se distingue por dos características:

a)Pensamiento de corto plazo.
b)Pensamiento de supervivencia.

La orientación de pensamiento necesaria para el cumplimiento del Mandato Cultural es totalmente contraria a este tipo de educación: requiere un pensamiento multi-generacional (de largo plazo) y un pensamiento de dominio (la disposición de edificar en términos del señorío de Jehová Dios). Al pensar como Faraón el hijo primogénito—Israel—había aceptado la falsa adopción de este falso padre. Y al hacer esto se había constituido en una nación rival de los propósitos del Padre Verdadero. ¡La fuente de la educación es un tema de vida o muerte! De obediencia o desobediencia.

Israel ha creído la mentira de Faraón. Ahora interpreta el mundo en términos faraónicos. Salmo 5:6 dice: "Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová". El pecado del hijo primogénito es haber creído la mentira. Salmo 52:3 señala "Amaste el mal más que el bien, la mentira más que la verdad". Amar la mentira—creerla—es amar el mal. En este versículo vemos las consecuencias éticas de creer una falsa percepción de la realidad. No importa si esta falsa percepción ha sido adoptada con toda sinceridad e inocencia. Las consecuencias siempre serán catastróficas.

En contraposición a esto el hijo primogénito debe amar la Ley de Dios. Salmo 119:163 dice, "La mentira aborrezco y abomino; tu Ley amo". Puede sonar atractiva, puede sonar "cool" o sofisticada, puede sonar académica, pero sigue siendo mentira. No olvidemos que la palabra de la serpiente a la mujer en el Huerto de Edén provenía de un ser angelical. Israel había comido "el pan de mentira", "Sabroso le es al hombre el pan de mentira, pero después se le llena la boca de cascajo" (Proverbios 20:17). La versión Dios Habla Hoy traduce este versículo: "Al hombre le gusta alimentarse de mentiras, aunque a la larga le resulte como bocado de tierra". Israel pagó con esclavitud física, moral e intelectual el hecho de haber recibido la falsa percepción de la realidad que Faraón le ofreció.

La educación humanista de hoy también está aprisionando las mentes de los jóvenes hijos de Dios. Israel tiene que ser re-educado por Jehová. Él inicia este proceso desde el momento mismo en que Moisés tiene el primer encuentro con Faraón. Dios podía haber liberado a los hijos de Israel de forma mega-ultra-macro-archi-supernatural. Pero decidió seguir un proceso. Inició un discipulado para des-educar a Israel y establecer las pautas para una nueva percepción de la realidad. La liberación de la esclavitud será completa: No solamente serán libres sus cuerpos físicos, sino también sus mentes y corazones. Dios no está tratando con mascotas; está tratando con su hijo primogénito, la nación que recibirá el sagrado mandato de ser una nación de sacerdotes y gente santa (Éxodo 19:6).

Dios inicia este proceso. Los enemigos de Dios también están siguiendo un proceso para educar a los hijos de Dios.

La educación humanista es adopción forzosa por legislación, el "derecho a la educación gratuita". Así adquieren el derecho de establecer la manera cómo pensaremos con respecto a todas las áreas de la vida: la economía, la política, el sexo, la riqueza, el dinero, el tiempo, etc. Faraón lo quería todo de los Israelitas y Jehová también lo quiere todo. El sacrificio que Dios busca es total, el de la nación entera. Si hubiera sido solamente un sacrificio de animales lo que Dios buscaba se hubiera contentado con una de las tantas ofertas de Faraón. Faraón busca controlar los términos del sacrificio reclamando así su status de dios.

Un poco de cosmovisión Egipcia

¿Quién era el Faraón en términos de la cosmovisión Egipcia? ¿Qué rol jugaba en el mantenimiento del orden según la definición Egipcia? Contestarnos adecuadamente estas preguntas es fundamental para entender la colisión entre Faraón y Dios en el libro del Éxodo. La tendencia del cristianismo contemporáneo a espiritualizar el Antiguo Testamento (usándolo sólo para derivar lecciones morales de sus historias) hace que perdamos de vista la verdadera naturaleza de este encuentro. Y por lo tanto que quedemos cegados de las implicaciones históricas de tal encuentro.

Michael Kelley en su excelente libro "The Burden of God", en el capítulo titulado "The Wisdom of Solomon" dice: "En el mundo antiguo—y en la antigua existencia del pueblo de Dios—el gran conflicto de intereses que surgió entre el Reino de Dios y el reino del hombre ocurrió en el más alto nivel en el pensamiento del hombre. Fue nada menos que un conflicto entre Dios y los dioses: la adoración de falsos dioses versus la adoración al vivo y verdadero Dios. Cuando Israel fue rescatado de la esclavitud en Egipto, en el corazón de la revelación que Dios le había confiado aparecía la advertencia en contra de los falsos dioses. Éxodo 20:22 declara: "Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado desde el cielo con vosotros. No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis". Todo asunto, todas las diferencias entre las civilizaciones en enfrentamiento se originan en esta confrontación religiosa fundamental. Así también cuando se refiere al tema de la sabiduría, el entendimiento y el conocimiento, una conexión inescapable existe entre estas civilizaciones y la perspectiva religiosa en el centro de la civilización que representan y buscan promover". [The Burden of God, Contra Mundum Books, Minn. 1993, Pág. 32]. También disponible en www.visi.com/~contra_m/

Faraón vive, piensa y decide en términos de esta "perspectiva religiosa que representa y busca promover". Jehová Dios actuará en términos de Su visión. La confrontación más espectacular es inevitable. Ambas cosmovisiones no pueden convivir, no hay tregua ni tampoco terreno neutral.

¿Bajo qué criterios funcionará Faraón en la confrontación? ¿Qué relación hay entre la perspectiva religiosa de Faraón y sus reacciones ante Moisés y Aarón? Necesitamos más espacio para tratar estas cuestiones. Les aseguro que esta reflexión les equipará para participar inteligentemente en la batalla por las mentes de los hombres que se libra hoy.