REINO Y VISIÓN

Vol. 4 Nº 3

Marzo del 2,001

IDIOMA Y LENGUAJE

En Juan 8:43 Jesús dijo: "¿Por qué no reconocéis mi lenguaje?". Obviamente quienes están escuchando a Jesús hablan el mismo idioma que Él habla; pero aún así, no reconocen su lenguaje.

La palabra que se tradujo idiomas en I Cor 14:10 es el Gr. phône, que hace referencia a los sonidos o símbolos articulados emitidos o graficados por alguien que está tratando de comunicarse. Nuestras palabras fonética, fonología, fonoteca, megáfono, teléfono, micrófono, audífono, etc., proceden de la palabra Gr. phône. La grandeza de estos idiomas—siguiendo el pensamiento de I Cor 14—es que poseen un significado. Es posible captar los sonidos de un idioma sin comprender su significado. En este artículo nos referimos a lenguaje como el conjunto de avenidas mentales necesarias para captar el significado.

Para captar los sonidos de un idioma solamente necesitamos nuestro oído físico. Para captar el lenguaje se hace necesario un marco de referencia común al que habla y al que escucha. Este marco de referencia incluye: marco histórico común, un conjunto de presuposiciones comunes, un marco de pensamiento (nóema) comunes.

La palabra Gr. nóema (pensamiento) se tradujo de la siguiente manera en II Corintios 10:5 de Reina Valera 1909: "Destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y cautivando todo intento a la obediencia a Cristo." Nóema es un pensamiento con propósito, es decir, con una intención. Este intento es el telos de un pensamiento, su finalidad última—tanto en su motivación como en la meta que persigue. Este pensamiento está enmarcado en un "sistema" total de pensamientos que se articulan unos con otros.

Cuando tenemos un "sistema" total de pensamientos que tienen como punto de partida al Dios de las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento entonces nos hemos acercado a la ciencia de Dios. La ciencia (la palabra usada por Pablo en este texto es gnôsis) de Dios es el lenguaje imprescindible para entender a Dios y entender también la creación de Dios. Tratar de interpretar el lenguaje de Dios comparándolo con el lenguaje del hombre es tratar de interpretar al Creador en términos de la criatura.

Los que escuchaban a Jesús en el Cap. 8 de San Juan hablaban su mismo idioma, pero no reconocían su lenguaje. Al momento de decodificar Su lenguaje lo hicieron en términos de su verdadera naturaleza ética: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer" (Juan 8:44). Además, sigue diciendo: "Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de mentira."

La naturaleza ética espiritual de los oyentes determinaba lo que ellos escuchaban. No era asunto de que Jesús usara palabras difíciles de entender. Es que las palabras (lalia) de Jesús requieren una naturaleza para ser entendidas: "Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida." (Juan 6:63)

Jesús es el logos de Dios. Él es tanto el idioma como el lenguaje de Dios. Podemos decir que todo el Universo está escrito en el Logos de Dios (véase el artículo "Ciencia, Arte y Enseñanza de las Matemáticas, por Stephen H. Fast en http://www.visi.com/~contra_m/castellano/ensayos.html).

Nóema tiene el sentido de "artificio de la mente", aquello que es el producto de un proceso particular de razonamiento, una forma definida de sopesar, considerar la evidencia, combinar los elementos entre sí, llegar a conclusiones, analizar las premisas, considerar las relaciones entre los elementos de un conjunto lógico, notar "la lógica" de los argumentos, etc. Todo esto está incluido en el sentido de "pensamientos."

La palabra "lógica" se deriva del vocablo Gr. logos. Para comunicar el aspecto dinámico del Logos en la Trinidad y en la Creación los traductores de Reina Valera (y otros autores) escogieron usar la palabra Verbo como título Divino. El Verbo le da a conocer (Juan 1:18). De la misma manera el pensamiento de una persona no solamente muestra quién es la persona, sino también la naturaleza de esa persona (Proverbios 23:7). La palabra Verbo puede estar bien en lo que respecta a nuestro idioma. ¿Estará bien en lo que respecta al lenguaje Bíblico?

Un lenguaje requiere que conozcamos los elementos gráficos, pictóricos, de imaginería, cadencias, musicalidad, etc., para poder entenderlo. A la habilidad de coordinar y unir las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos la llamamos sintaxis. La lógica clara y entendible se basa en una sintaxis clara y entendible. La sintaxis de Dios requiere una lógica de Dios. El lenguaje teológico ha de ser análogo (en tanto sea posible) a los esquemas y patrones del Logos (la lógica) de Dios.

La palabra original que Jesús usó para "entender" es ginosko, que significa: "llegar a conocer, darse cuenta, percibir, entrar en conciencia, aprender.". Antes de llegar a conocer algo se puede decir que ese algo era ajeno a nuestra realidad—por lo menos como nosotros la conceptuábamos.

Esta es la razón por la cual el hombre es inexcusable delante de Dios: porque para razonar tiene que tomar prestado capital (por así decirlo) epistemológico Cristiano. De lo contrario el mundo sería totalmente ininteligible. Sin la lógica de Dios (el Logos de Dios) el Universo—por lo menos éste Universo—deja de ser lo que es. Ya conocemos las palabras de Colosenses 1:17 para expresar este concepto: "Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten." Sin el Dios de la Biblia no hay subsistencia de nada, ni en el campo de la realidad material ni en el área del razonamiento. Pensar es posible solamente si presuponemos la realidad de la existencia del Dios de la Biblia.

Del pasaje de Juan 8:43 aprendemos que los hombres recibirán aquello que sea accesible a su lenguaje. También aprendemos que el lenguaje está determinado por la condición ética y espiritual de la persona, institución o cultura.

En Romanos 2:15 aparece la palabra Gr. logismos. En nuestras Biblias fue traducida como "razonamientos". Un silogismo es un argumento que consta de tres proposiciones, la última de las cuales se deduce necesariamente de las otras dos [Diccionario de la Real Academia Española—Versión Electrónica.] Es decir, es un conjunto de tres logos o expresiones de la realidad. Interactuando de una manera definida da como resultado una conclusión. Logismos a su vez se deriva de la palabra Gr. logizomai que significa "considerar, contar, dar crédito a, mantener, numerar, proponer, suponer, pensar."

Podemos entonces traducir Juan 8:43 así: "¿Por qué no dais crédito a mi lenguaje?" La respuesta que Jesús mismo da es: "Porque no podéis escuchar mi palabra." El vocablo traducido "palabra" es logos. Recibir la logos de Dios requiere la lógica de Dios. Recibir la lógica de Dios es recibir una nueva naturaleza, porque por naturaleza nuestro entendimiento está entenebrecido (Efesios 4:18). ¡Nada menos que un nuevo nacimiento es requerido para comenzar el proceso de aprender a razonar de acuerdo al lenguaje de Dios!

La palabra entendimiento viene del original Gr. Dianoia, que significa "la mente, la disposición, el pensamiento, el proceso de entendimiento." Está formada de las palabras griegas dia (según, de acuerdo a) y noeô, la mente. En nuestra versión Reina Valera la palabra entendimiento aparece 68 veces. De ellas, 17 veces aparece en Proverbios (el Libro de la Sabiduría o el Entendimiento), un 25%; 8 veces en Los Salmos, un 11%; 6 veces en Job, un 8%; 5 veces en Daniel, un 7%; y 4 veces en I Corintios, un 5%. Esto para mencionar algunas de las apariciones del vocablo. Recomiendo un estudio personal diligente de cada una de las apariciones del vocablo en su debido contexto.

La naturaleza del logos (palabra) dicho por Cristo es absoluta y totalmente verdad (gr. aletheia). Razonar en términos de cualquier otro logos necesariamente nos llevará a la mentira (gr. pseudos).

En el plano práctico la palabra apostólica dice: "No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad." (III Juan 1:4). Caminar en la verdad tiene como prerrequisito el que conozcamos la verdad. ¿Cómo andar en aquello que no conocemos?

Un último punto: La palabra "razonamientos" también puede traducirse como "imaginaciones". La imaginación es la capacidad de la mente del hombre de formar imágenes. Webster (1828) define así imaginación: "El poder o facultad de la mente por la cual concibe y se forma idea de las cosas comunicadas a ella por los órganos de los sentidos." (Webster, 1828, Vol. I. Pág. 105.) La imaginación también es el resultado de razonar mentalmente de una forma particular.

Idioma, Lenguaje y Discipulado

Miles de nuevos creyentes están entrando a las filas del Cristianismo día a día. El hecho de que hablamos el mismo idioma es una gran ventaja en términos del discipulado. Sin embargo, el desafío es que lleguemos a hablar (y entender todas las cosas) en términos del mismo lenguaje: el de las Escrituras.

Conocemos bien el verso 3 del Capítulo 3 del libro de Amós: "¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?" Para ponernos de acuerdo no solamente se requiere que hablemos el mismo idioma, se requiere también que hablemos el mismo lenguaje.

Jesús contrastó las metas últimas de sus oyentes en Juan 8:37, "pero procuráis matarme, porque mi palabra (logos) no halla cabida en vosotros." Los hombres llevarán a efecto las conclusiones lógicas de sus lenguajes. La naturaleza última de cada hombre se muestra por su lenguaje, "Yo hablo (laleo) lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre." (Juan 8:38)

Una simiente racial (de Abraham), pero una simiente última, ética y espiritual: del diablo, "Vosotros sois de vuestro padre el diablo." (Juan 8:44) Dos simientes, dos orígenes. En la historia se enfrentarán en términos de sus lenguajes diferentes.

Discipular es enseñar a pensar, razonar, y por ende, a hablar, en términos del lenguaje de Dios, acerca de todas las áreas de la vida.