"EL EVANGELIO DE CRISTO JESÚS"

Por Larry Ball

Agosto 28, 2000

El beneficio más grande de la Reforma Protestante del siglo dieciséis fue que el evangelio fue redescubierto. El evangelio se había perdido como resultado de la corrupción de la Iglesia Católica Romana a lo largo de un período de cientos de años. La Reforma Protestante fue un evento máximo en la historia de la iglesia Cristiana.

Vivimos en otro tiempo cuando hay gran confusión en cuanto a la definición del evangelio. La confusión previa en la Iglesia Católica Romana resultaba de una fuerte iglesia centralizada. Irónicamente hoy la confusión resulta de la multiplicidad de iglesias, cada una buscando definir el evangelio a su propia manera. La definición del evangelio se ha vuelto tan confusa que pocas personas en realidad entienden lo que es. Este puede ser uno de los más importantes artículos que Ud. haya leído. Lea cuidadosamente. En una época cuando oímos mucho acerca del evangelio estoy convencido de que poca gente sabe realmente lo que es. Al conocer gente en varios campos teológicos incluyendo el liberalismo, el fundamentalismo, el evangelicalismo, el Pentecostalismo, y otros, me temo que el evangelio se ha perdido nuevamente. Se necesita otra Reforma en el siglo XXI.

Mi meta en este artículo será definir el evangelio. Creo que es una de las más grandes necesidades en la iglesia hoy. Sin un entendimiento Bíblico del evangelio, ¿qué tenemos para ofrecer a un mundo agonizante? ¿Cómo sabemos que en realidad hemos sido salvos por el evangelio, si no tenemos claro lo que es? Cuando ofrecemos un falso evangelio (con buenas intenciones) al mundo, lo único que hacemos es mucho daño y estimulamos la distancia de aquellos que lo escuchan.

Lo que No es el Evangelio...

Para clarificar lo que es el evangelio, primero trataré con lo que no es el evangelio. Creo que al descubrir los errores de los falsos evangelios modernos puedo explicar mejor lo que el evangelio es en realidad. A menudo podemos entender mejor la verdad al mirar primero lo que es el error. La luz brilla más brillante teniendo como trasfondo la oscuridad. Enlistaré varios evangelios populares que no soportan la prueba del evangelio Bíblico.

El evangelio no es creer que los eventos alrededor de Cristo tienen significado histórico o de que ellos en realidad ocurrieron. Los hechos de la historia en realidad apoyan que en efecto hubo un Jesús que vivió hace dos mil años. Muchos en otras religiones admitirán la historicidad de muchos de los registros bíblicos y aún tener un agudo interés en estos eventos. Sin embargo, el tener un interés, aún haber hecho un viaje a la "Tierra Santa", en ninguna manera te hacen un Cristiano o un hijo de Dios.

El evangelio no es que Dios ama a todo el mundo y que hay muchos caminos a Dios. Este evangelio, popular en círculos liberales, enseña que Jesús solamente es el mejor camino a Dios. Hay muchos caminos a Dios incluyendo el Budismo, el Hinduismo, el Islamismo, el Judaísmo y el Cristianismo. Esta definición a menudo se oye de las bocas de políticos modernos que viven en una sociedad pluralista, tales como los candidatos a puestos muy altos. Sus oraciones en las reuniones de "religión civil" generalmente incluyen una variedad de líderes religiosos, con el propósito de no ofender a alguna religión en particular. En tanto que el nombre "Dios" sea reverenciado tales personas deben ser incluídas entre aquellos que son definidos como hijos de Dios. Esta es la Religión Civil Americana, y no el Cristianismo. Ciertamente no es el evangelio. Jesús dijo claramente en Juan 14:6: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí". El Cristianismo es exclusivo por su propia naturaleza. Aquellos fuera de Cristo no son hijos de Dios.

El evangelio no es que Dios es amor y si tratas de vivir lo mejor que puedas, entonces puedes abrigar la esperanza de que Dios te permitirá entrar al cielo. La Biblia dice en Isaías 64:6: "pues todos nosotros somos como cosa impura, todas nuestras justicias como trapo de inmundicia". Pablo dice en Romanos 3:10, "No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda,

no hay quien busque a Dios". El libro de Gálatas lo pone claro al decir "Todos los que dependen de las obras de la Ley están bajo maldición" (Gal 3:10). Las buenas obras no pueden a uno prepararle para encontrar a Dios y ser aceptado en el cielo. Dios acepta solamente la perfección, y ningún hombre ha vivido una vida perfecta, excepto Cristo Jesús. Aparte del evangelio, un pecado, una minucia, una omisión del deber, descalifica a cualquier hombre de ser aceptado como hijo de Dios.

El evangelio no es que soy un hijo de Dios porque soy miembro de una iglesia. La membresía de una iglesia nunca hizo a nadie un hijo de Dios. Por favor, no me malinterprete en esto. La membresía en una iglesia es importante. Los escritores de la Confesión de Fe de Westminster dijeron en el siglo diecisiete, "de manera regular no hay salvación fuera de la iglesia visible". Aquellos que son hijos de Dios son miembros fieles de una iglesia visible (una con un nombre y personas en ella como ancianos, diáconos, sacramentos, etc.), pero la membresía en una iglesia por sí misma no te hace un hijo de Dios. Hay muchas personas sentadas en las bancas de muchas iglesias que no tienen idea de lo que es el evangelio.

El evangelio no es el sentimiento de que siento que soy salvo. Decir "Estoy seguro de que soy salvo" no es el evangelio. Los sentimientos son importantes al entender el evangelio, pero solo porque un hombre pueda tener seguridad de que es salvo, eso no significa que sea salvo o de que entienda el evangelio. La seguridad de salvación y el conocimiento del evangelio son dos cosas diferentes. Hay muchos que no dudan de su salvación que no son salvos. Ellos no entienden el evangelio. Ellos identifican los buenos sentimientos o alguna seguridad infundada como el evangelio en sí mismo. Esto no es el evangelio. Pablo alentó a los Corintios en II Corintios 13:5 a "Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?" En otras palabras, muchos que se sienten salvados, o que creen que son hijos de Dios, no saben lo que es el evangelio. Los sentimientos acerca de la validez de su salvación pueden ser verdaderos, pero aún esos sentimientos pueden ser erróneos. Yo puedo sentirme saludable, pero podría estar muriendo de cáncer. Los sentimientos no son la prueba final de si uno cree el evangelio.

El evangelio no es que sé que soy un hijo de Dios porque Dios ha contestado mis oraciones. Dios de veras que contesta las oraciones de sus hijos, pero esto en sí mismo no es garantía de que sabes lo que es el evangelio. Dios, porque Él es bueno, ha sido bueno con mucha gente que ni siquiera son Cristianos. De hecho aquellos que no son hijos de Dios a menudo encuentran la vida mucho más placentera que aquellos que son hijos de Dios. "La Vida es buena" puede ser su slogan, pero esto en ninguna manera indica que conocen a Dios. El Salmista encontró en esto un gran dilema cuando preguntó porqué el justo sufría y los malvados prosperaban (Salmo 73). Una vida fácil y bendiciones físicas externas no son la evidencia final y conclusiva de que eres un hijo de Dios o de que crees el evangelio.

El evangelio no es que he hecho grandes cosas para Dios. Un hombre puede predicar desde el púlpito, ser un anciano en la iglesia, y aún realizar milagros en nombre de Cristo, y aún así no ser un hijo de Dios. Jesús dijo en Mateo 7:22-23, "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad"

El evangelio no es caminar por un pasillo en una reunión de avivamiento o en un servicio en una iglesia. Sólo porque respondiste al llamado de un predicador a venir al frente de la iglesia, o veniste al altar, eso no significa que entendiste o creíste el evangelio. Muchos predicadores tienen una cuota psicológica que deben llenar para considerarse a sí mismos exitosos. Mucha gente que ha sido manipulada para responder a un llamado al altar no entienden o no creen el evangelio.

El evangelio no es haber tomado una decisión por Jesús o haberlo invitado a mi corazón. Ninguno de estos actos por parte del hombre indican que tú entiendes o conoces el evangelio. Hay miles de personas que se han decidido por Jesús o que han invitado a Jesús a sus corazones, pero que no entienden ni creen el evangelio. En ninguna parte de la Biblia el evangelio es jamás descrito como decidirse por Jesús o invitar a Jesús al corazón. Te reto a tratar de encontrar ese lenguaje particular.

Así que, ninguno de estas acciones o creencias es el evangelio, aunque algunos son parte y porción del evangelio. Ninguno de ellos da evidencia final de que tú entiendas o creas el evangelio. Esa es la razón por la cual dije previamente que creo que el evangelio se ha perdido hoy. Tenemos muchos falsos sustitutos modernos.

Lo que es el Evangelio

Entonces, ¿Qué es el evangelio? Déjame describirte el evangelio. Primero, para entender el evangelio, debes creer que te encuentras en un hueco infernal tan profundo, que no hay nada que puedas hacer para salirte de allí. No hay nada que puedas haces para salvarte a ti mismo. Tu análisis de tu condición es similar a encontrarse en el fondo de un pozo de cientos de millas de profundidad con paredes cubiertas de aceite resbaloso. No ni hay escalera ni cuerda, y tampoco hay nadie en un radio de miles de millas para escuchar tus gritos. Además, el hueco está lleno de serpientes venenosas. Te encuentras allí por causa del pecado. Haz quebrantado la ley de Dios y te encuentras en una situación sin esperanza. Efesios 2:1-3 describe nuestra situación antes de venir a ser Cristianos, "Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás". Eramos hombres muertos; no hombres enfermos que podrían en algún sentido ayudarse a sí mismos. Los muertos son hombres sin esperanza. No tienen habilidad para impartirse a sí mismos vida, o para reparar sus cuerpos muertos.

Segundo, para entender el evangelio, debemos entender que no éramos capaces de tomar una decisión por Jesús. Ni siquiera es una cuestión de si nos hemos decidido por Jesús, sino más bien una cuestión de si Jesús se ha decidido por nosotros. La evidencia de que Jesús se ha decidido por nosotros es que hemos sido nacidos de nuevo. Como pecadores separados de Dios necesitamos ser nacidos de nuevo. Jesús dijo en Juan 3:7-9, "No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?" Juan también nos dice en Juan 1:12-13, "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios".

El libre albedrío nunca salvó a ningún hombre. La voluntad del hombre se encuentra en esclavitud a su naturaleza pecaminosa, y a menos que Dios transforme la naturaleza del hombre el hombre nunca creerá el evangelio. Aquellos que creen el evangelio fueron escogidos en Cristo antes de la fundación del mundo. Pablo dijo en Efesios 1:3-5, "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad" En Hechos 13:48 Lucas describe a aquellos que habían creído el evangelio como aquellos que "estaban ordenados para vida eterna".

Así que, no solamente debemos primero ver que estamos muertos en pecados sin ninguna habilidad para ayudarnos a nosotros mismos a salir del profundo pozo del pecado, a menos que Jesús se decida por nosotros, a menos que estemos predestinados desde la fundación del mundo para salvación. Si esto no es así, entonces no tenemos esperanza. A menos que un hombre esté preordenado para salvación él no puede ser salvado.

Mi amigo, el punto es este: No puedes entender o creer el evangelio hasta que haya sido removida de ti toda posibilidad de contribuir, añadir o complementar en alguna manera a la obra de Cristo que es la que salva a Su Pueblo. Para creer el evangelio primero debes ser dirigido cientos de millas a un profundo agujero oscuro. Has pecado contra Dios, quebrantado Su ley y Su ira reposa sobre ti. No tienes habilidad para salvarte a ti mismo; no tienes habilidad para sacarte a ti mismo de ese profundo hueco. Te encuentras en una situación sin esperanza. Si no ves esto, es mi opinión (y creo que también es la opinión de grandes hombres como Calvino, Lutero y Spurgeon) que tú no sabes lo que es el evangelio.

En este punto podrías preguntar, "¿Qué puedo hacer?" La respuesta es, ¡tú no puedes hacer nada!

La pregunta bíblica es, "¿Qué haremos?" (Hechos 2:37). Esta es la manera en que un hombre debe formular la pregunta. La palabra "puedo" asume que tú tienes la habilidad de hacer algo. La palabra "debo" (ó "debemos") asume que tú no tienes habilidad, pero asume también que tú tienes responsabilidad.

Entonces, la respueta a la cuestión de la naturaleza del evangelio, es que al reconocer tu terrible condición debes refugiarte en Cristo e implorar Su misericordia, confiando que Él es capaz de sacarte y liberarte de esa presente condición. Debes creer en Su poder, Sus promesas, y Su obra en la cruz para perdonarte de tus pecados. Debes creer que Él puede sacarte de esa presente condición, y establecerte en un nuevo camino de servicio y amor hacia Él. Solamente Él puede hacer esto por Su poder. No tienes nada que añadir a Su poder. Tú no eres Su copiloto. Tu confianza no está en ti mismo, o en tu fe, sino en Su poder para salvarte. Solamente Él puede limpiar tu sucio corazón. Solamente Él puede intervenir en favor tuyo delante del Padre Celestial.

Sólo Cristo puede salvarnos y hacernos hijos de Dios. No tenemos habilidad nosotros mismos de hacer eso. Todo lo que podemos hacer es clamar por Su misericordia, pidiendo gracia para confiar en Su poder y promesas. Cuando nos refugiamos en Cristo, esperando, confiando, comprometiéndonos nosotros mismos solamente a Él quien tiene la habilidad para salvarnos, entonces somos justificados por esa fe. Somos declarados justos sobre la base de Su vida y obra en la cruz. Romanos 5:1 nos dice, "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo". Como Abraham en la antiguedad somos reconocidos como justos porque creemos y confiamos en las promesas de Dios (Romanos 4:3). Necesitamos perfección para ser aceptados en el Cielo. Ninguno de nosotros la tiene. La justificación es el acto forénsico de Dios por el cual sobre la base de nuestra fe Él nos declara justos (perfectos). La justicia y perfección de Cristo, quien es perfecto, es cargada a nuestra cuenta, aún cuando no la merecemos ni la ganamos. Es nuestra por gracia, y abre las puertas del Cielo para nosotros. Sin embargo, siempre reconocemos que aún esta fe que nos justifica es un don de Dios. Es algo con lo cual nosotros no contribuimos. Es nuestra fe, pero la tenemos porque Dios nos la dio. "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios" (Efesios 2:8).

Así que, por lo que puedes ver, creer el evangelio es - en verdad - confiar en Cristo, pero confiar en Cristo con una confianza que Él nos ha dado, porque nosotros éramos incapaces de confiar en Él sin Su gracia. Eramos incapaces de hacer alguna cosa. Debido a que reconocimos que éramos incapaces de hacer algo, nos refugiamos en Cristo clamando por Su misericordia y perdón. Esta es la esencia del evangelio. Esto es lo que se ve en la experiencia de todo creyente. No es tanto que la fe salva, sino más bien que la gracia salva. Aún más, no es tanto que la gracia salva, como que Cristo salva. Jesús salva, ¡y solamente Jesús salva!

Escuché una explicación de esto algún tiempo atrás que te puede ayudar a enfocarte en lo que estoy tratando de decir. Una vez se le preguntó a un hombre cuándo había sido salvo. Él trató de probar su salvación diciendo una fecha y hora en la que se había decidido por Jesús. Él pensaba que esto era la prueba de que él era en realidad un hijo de Dios. Otro hombre, con más discernimiento en cuanto al verdadero significado del evangelio, respondió que él había sido salvado alrededor de dos mil años atrás como a veinte minutos de Jerusalén en una colina llamada el Gólgota. Espero que puedas ver la diferencia entre estos dos diferentes evangelios. Uno se enfoca en el acto del hombre, y el otro se enfoca en el acto de Cristo. Uno se enfoca enla fe del hombre, y el otro, en la obra de Cristo. Uno es un evangelio falso, y el otro es el evangelio real.

A la luz de cómo he descrito el evangelio, Juan 3:16 realmente toma un nuevo significado. Garantiza la esperanza para todos aquellos que se miran a sí mismos como pecadores condenados al Infierno, tan profundo en un hueco que no hay salida de escape. Da esperanza a un hombre sin ayuda que se refugia en Cristo como su única esperanza de recibir perdón y liberación. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". La palabra crítica en este verso no es "cree" sino que la palabra crítica es "Él". Esa es la diferencia entre muchos falsos evangelios modernos y el verdadero evangelio de Jesucristo. Es sólo Cristo quien puede sacarme de este profundo pozo, limpiar mi corazón, y capacitarme para caminar en Sus caminos. El enfoque está sobre Cristo, no sobre la fe. Nuestra fe no debe estar sobre la fe, sino en Cristo. El tener fe no es el evangelio, pues la fe es solamente el medio para apropiarse del evangelio definido en este artículo como las promesas de la gracia y poder del Cristo viviente quien salva a Su pueblo de sus pecados.

Es solamente por gracia por medio de la fe sola que Jesús sólo salva. Esta es nuestra única esperanza. Nada más te salvará, pero este evangelio genuinamente te salvará. Refúgiate en Cristo y clama por Su misericordia y poder. Él te salvará de manera completa.

Larry Ball es partor de la Iglesia Presbiteriana de Bridwell Heights en Kingsport, Tennessee. Puede ser contactado en la siguiente dirección: wppca@preferred.com

Este artículo apareció en el Web site de Chalcedon Foundation con fecha del 28 de Agosto del 2,000.

Traducido por Donald Herrera Terán.