La Naturaleza del Pensamiento No-Creyente

Se ha mostrado en las partes I y II del presente estudio que una discusión acerca de la demanda por neutralidad en nuestros procesos de estudio, de apologética o educacionales a producido resultados desafortunados. Le roba a uno todos los tesoros de la sabiduría que existen. Segundo, se ha demostrado que tomar una aproximación neutral en cuanto al conocimiento es algo de carácter inmortal, haciendo que se opaquen nuestros distintivos Cristianos hasta finalmente integrarnos en los cambios rebeldes del punto de vista no-creyente. Finalmente, se ha hecho notar que en realidad es imposible para el Cristiano genuino ser neutral en su vida intelectual, pues tal neutralidad en un Cristiano implicaría un compromiso dual: uno con el agnosticismo secular, y otro con la Fe que salva (e.d.“servir a dos señores”).

        Volviendo a Efesios 4 y Colosenses 2, averigüemos cual es el verdadero carácter del pensamiento neutralista. ¿Qué tipo de pensamiento es aquel que no se basa en sí mismo en las enseñanzas del hijo de Dios, que se abstiene de presuponer las doctrinas de Cristo?

        Pablo nos dice en Efesios 4 que seguir los métodos dictados por el punto de vista intelectual de aquellos que se encuentran fuera de la relación de salvación para con Dios es tener una mente vana y un entendimiento entenebrecido (vv.17-18). El pensamiento neutralista, entonces, se caracteriza por la futilidad intelectual y la ignorancia. En la luz de Dios somos capaces de ver la luz (cf. Salmos 36:9). Volvemos de la dependencia intelectual de la luz de Dios, la verdad acerca y de Dios, es volvernos del conocimiento a la oscuridad de la ignorancia. Así que si un Cristiano quisiese iniciar sus tareas de razonamiento desde una posición de neutralidad, debiese entonces estar dispuesto – en realidad – a comenzar sus procesos de pensamiento en la oscuridad. No va a permitir entonces que la Palabra de Dios sea una luz en su camino (cf. Salmo 119:105). Continuar caminando en neutra lidad es ir dando tumbos en la oscuridad. Ciertamente que Dios no es honrado por tal pensamiento como Él debiera, y en consecuencia Dios hace que tal razonamiento sea vano (Romanos 1:21b). A la vista de Dios la neutralidad se cuenta como vanidad.

La “filosofía” que no encuentra su punto de partida y dirección en Cristo es más adelante descrita por Pablo en Colosenses 2:8. De vez en cuando se ha pensado erróneamente que este pasaje condena cualquier filosofía, que sin ningún tipo de calificación el Cristiano debe evitar el pensamiento filosófico como si fuese una plaga. Sin embargo, una lectura cuidadosa del pasaje evidenciará que esto no es así. Pablo no desaprueba la filosofía absolutamente, pues él delinea ciertas calificaciones. Lo que se señala es que hay una clase particular de pensamiento filosófico que Pablo ve con desdén. Pablo no está en contra del “amor a la sabiduría” (e.d. “filosofía”, del griego, per se). La filosofía está bien en tanto que uno se encuentre con la sabiduría genuina – lo cual significa, para Pablo, enc ontrarla en Cristo (Col. 2:3).

Sin embargo, hay una especie de “filosofía” que no inicia con la verdad de Dios, las enseñanzas de Cristo. En su lugar esta filosofía toma su dirección y encuentra su origen en los principios aceptados por los intelectuales de este mundo – en las tradiciones de los hombres. Tal filosofía es el sujeto de la desaprobación de Pablo en Colosenses 2:8. Es bien instructivo para nosotros, especialmente si estamos inclinados a aceptar las demandas de la neutralidad en nuestro pensamiento, a investigar la caracterización que él hace de tal tipo de filosofía.

Pablo dice que son: “huecas sutilezas”. ¿Qué tipo de pensamiento es éste que puede ser caracterizado como “hueco” (o vano)?. Una respuesta rápida se encuentra por comparación y contraste en pasajes escriturales que hablan de la vanidad (e.d. Deut.32:47; Filipenses 2:16; Hechos 4:25; I Cor. 3:20; I Tim. 1:6; 6:20; 2 Tim. 2:15-18; Tito 1:9-10). El pensamiento vano es aquel que no está en concordancia con la Palabra de Dios. Un estudio similar demostrará que el pensamiento “engañoso” es aquel que está en oposición a la Palabra de Dios (cf. Hebreos 3:12-15; Efesios 4:22; 2 Tesalonicenses 2:10-12; 2 Pedro2:13). El “engaño vano” contra el cual Pablo nos advierte, es la filosofía que opera aparte de, y en contra de, la verdad de Cristo. Note la advertencia en Efesios 5:6, “Nadie nos engañe con palabras vanas”. En Colosen ses 2:8 se nos dice que tengamos cuidado no sea que seamos robados (engañados) por medio de huecas sutilezas.

Pablo más adelante caracteriza este tipo de filosofía como “según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo”. Esto es, esta filosofía hace a un lado la Palabra de Dios y la hace vana (cf. Marcos 7:8-13), y hace esto al comenzar con los elementos del aprendizaje dictados por el mundo (e.d., los preceptos de los hombres; cf Col. 2:20,22). La filosofía que Pablo señala es aquella cuyo razonamiento sigue las presuposiciones (las nociones elementales) del mundo, y por lo tanto “no según Cristo”.

Se entiende a partir de estos puntos que el Cristiano se afana por operar en neutralidad en el mundo del pensamiento es (1) no neutral después de todo, y por lo tanto (2) en peligro de, sin desearlo de veras, apoyar nociones que son hostiles a su Fe Cristiana. ¡Mientras se imagine que su neutralidad intelectual es compatible con la profesión Cristiana, en realidad tal creyente estará operando en términos de la incredulidad! Si se rehusa a presuponer la verdad de Cristo, en su lugar invariablemente terminará presuponiendo los puntos de vista del mundo. Todos los hombres tienen sus presuposiciones, ninguno es neutral. ¿Serán tus presuposiciones las enseñanzas de Cristo o el engaño vano contra el cual Pablo advierte? ¡Escoge hoy a quien has de servir! (I Reyes 18:21).

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Tomado de “A Biblical Introduction to Apologetics” (por Dr. Greg L. Bahnsen). Silabo del curso del mismo nombre impartido en el Southern California Center for Chirstian Studies.