De Cristo y la Cultura, MAR/ABR 1992

Cuando la Negación del Mundo Se Convierte en Mundanalidad

Alan Maben

© 1992, 1999 Alianza de Evangélicos Confesantes

Igual que los antiguos Gnósticos enfrentados por la primera iglesia, la sociedad de hoy ha adoptado una espiritualidad escapista, anti-material, anti-intelectual, anti-institucional y anti-sacramental. Esto es tan cierto para los no-Cristianos, con los ejecutivos de negocios de Nueva York asistiendo a seminarios de la Nueva Era enseñados por instructores de Standford. Ambos, el pasado y el futuro, son percibidos como intrusos irrelevantes en el momento presente de lo que Schaeffer llamó "la paz y la opulencia personal." La gente quiere escapar de la realidad y crear la suya propia.

Esta tendencia ha sido evidente tanto en la rama Griega secular de la historia de Occidente (Platón, Neoplatonismo, etc.) y en las adaptaciones religiones de esa rama (misticismo, mucho del monasticismo, la abundancia de tabúes diseñados para mantener apartados del mundo a los creyentes). El nombre temprano para esta mixtura de Cristianismo y misticismo pagano anti-material fue "Gnosticismo," y de acuerdo a Marylin Ferguson, una gurú de la Nueva Era, el Gnosticismo es la fuente del misticismo contemporáneo.

Por tanto, ¿Qué podrían tener en común el Fundamentalismo y el movimiento de Nueva Era? Hay habido muchas teorías de conspiración de la Nueva Era flotando por allí, tratando de implicar casi a todo el mundo, ¿no se está esto pasando de la línea de cordura solo un poco? En realidad no. Permítame explicarme.

Un temprano escrito pseudo-epigráfico (i.e., un documento pretendiendo haber sido escrito por un apóstol), declara el recurrente desdeño Gnóstico por el mundo material: "Es el espíritu el que levanta al alma, pero el cuerpo es el que lo mata" (Apócrifo de Santiago). Es este mismo misticismo el que uno encuentra en el actual pensamiento de la Nueva Era. Es también el sentimiento revivido por muchas formas del Pentecostalismo, con comentarios tales como, "No os enfoquéis en aquel cuerpo vuestro... El área problemática no está en tu espíritu; yace en tu mente y en tu cuerpo." Y aún así, fue una guía de estudio no-Pentecostal evangélica recientemente publicada que descubrí donde se lee, "Nuestros problemas surgen de nuestro vivir como espíritus redimidos en cuerpos no redimidos."

El Dr. Eric Voegelin, un científico político de la Universidad de Munich, considera nuestra era como "el avivamiento del Gnosticismo," aunque él tiene mucho en mente a la política y la ciencia, no a la religión. "El mundo ya no es el... mundo Judeo-Cristiano que Dios creó y que halló bueno. El hombre Gnóstico ya no desea percibir con admiración el orden intrínseco del cosmos. Para él el mundo se ha convertido en una prisión de la cual quiere escapar."3 Este avivamiento Gnóstico alcanza a todos en estos días con su estela, o así lo parece, desde los secularistas que solo quieren hacer dinero para pagar las cosas que les permitirán a ellos mismos escapar de las realidades de la vida, hasta los fundamentalistas quienes escapan de la responsabilidad terrenal por especulaciones de los tiempos del fin.

Primero, y de cualquier forma, ¿Qué es Gnosticismo?

No es un cuerpo sistemático ajustado de creencias, sino una colección amorfa de conceptos fácilmente integrados en otros sistemas de creencia mutuamente exclusivos. Los denominadores comunes generalmente incluyen un dualismo del espíritu (bueno) vs. la materia (mala), y un acceso constantemente en desarrollo al conocimiento divino, directo e intuitivo, que mejora y libera al espíritu del individuo de sus ataduras materiales e intelectuales. Como lo declara otro escrito Gnóstico, El Evangelio de la Verdad, "Si uno tiene conocimiento, él recibe lo que le es propio, y lo dirige a sí mismo." El individuo está casi exclusivamente interesado en sí mismo, y se vuelve casi imposible distinguir esta auto-realización espiritual del mero subjetivismo.

F. F. Bruce, en La Defensa del Evangelio en el Nuevo Testamento, señala que el Gnosticismo puede ser ascético, como el tipo atacado en la carta a los Colosenses; lo mismo que antinominiano, tal como el que es enfrentado en la carta de Judas. La oposición al conocimiento secreto de Dios es expuesta en otros escritos del Nuevo Testamento. Pablo, por ejemplo, declara en I Corintios 15 que él comunicó el conocimiento salvador que había recibido: eventos históricos objetivos con significados teológicos, no misterios esotéricos del mundo espiritual conocido solo para la elite espiritual.

Sin embargo, en la cultura Americana somos vulnerables al inconexo marco interpretativo del subjetivismo Gnóstico (con más de una pizca de pragmatismo Yankee lanzada en él.) Una creencia es verdadera para mí si satisface una necesidad personal de seguridad. Por lo tanto, las influencias no-Cristianas, bajo la apariencia de espiritualidad, son a menudo bien recibidas en la Iglesia sin sentido crítico. Una vez más, es un marco interpretativo inconexo. Es una colección de actitudes, creencias y criterios que se combinan fácilmente con casi cualquier creencia. Su vidrio coloreado es la ventana a través de la cual muchos Cristianos incautos miran su Cristianismo y al mundo. En este modelo, lo que no puede verse a través de este vidrio es o altamente sospechoso, o incuestionablemente malo.

El aceptar este subjetivismo Gnóstico como una ventana interpretativa del mundo significa que perdemos nuestra conciencia de Dios, su carácter, Palabra y propósitos, como existiendo independientemente de nosotros. Aquello que es verdad sobre Dios y las Escrituras es lo que me beneficia espiritualmente, o confirma lo que ya quiero creer acerca de Él. La verdad, la doctrina y la teología se vuelven irrelevantes. Lo que importa es cómo estoy progresando con mi propia agenda espiritual personal y privada. Es siempre bienvenida cuando los intereses de Dios y los míos coinciden – pero si colisionan, sus declaraciones en la Escritura pueden ser rechazadas como imprácticas, o como irrelevantes para mi caminar diario.

En los aspectos del evangelicalismo teñido por la espiritualidad Gnóstica, Dios parece distante de nuestro mundo. Él está involucrado de mala gana, y se entromete solo para hacer algo vagamente profético en el Medio Oriente. La profecía de los tiempos finales se vuelve importante puesto que el Rapto es el medio para salir de este mundo. Puesto que muchos se han deshecho de las doctrinas de la Creación y la Providencia, este enfoque en la profecía es la única manera de estar seguros que Dios está interesado en este mundo presente (aparte de la transformación no-material del espíritu de cada Cristiano). Otros, involucrándose, ignoran las realidades de este mundo, una vez más como los antiguos Gnósticos, en batallas cósmicas espirituales con demonios en "encuentros de poder." Cuán fácilmente pasamos por alto el punto incluso en la discusión de Pablo de la batalla espiritual en Efesios 6, a menudo el texto probatorio para la difusión de tales guerras celestiales. Pues en ese pasaje el apóstol aclara que la batalla espiritual en los lugares celestiales gira alrededor de la verdad del evangelio y su proclamación por todo el mundo; no es un bosquejo para un combate directo mano a mano con los demonios, sino una metáfora para la urgencia de la predicación del evangelio.

De acuerdo a la obsesión de los últimos tiempos, Cristo es significativo principalmente porque Él vendrá para sacarnos de aquí y destruir este mundo material. Después de todo, ¿no es Satanás el dios de este mundo? Que se entienda que Satanás es el dios de este mundo solo en el sentido de que todo lo que se opone a Dios en la Creación proclama, por defecto, lealtad a Satanás. La Creación de Dios (incluyendo a la gente y sus cuerpos) es muy buena: En Génesis 1:31 Dios dijo que lo era. Como C. S. Lewis una vez dijo con ironía, "A Dios le gusta la materia. Él la inventó." Pero igual que nosotros, el mundo material es afectado por la Caída de tal forma que persiste en ella un olor de muerte. El mundo visible (y el invisible) es todavía el mundo de Dios, y el diablo está bajo control. El apóstol Pablo escribe, "porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora" (Rom. 8:21-22). Nuestros cuerpos, junto con el resto de la Creación material, serán resucitados físicamente como el toque final de la Nueva Creación.

Segundo, ¿Cómo influencia esto nuestras vidas?

El Gnosticismo que vemos que se asocia a sí mismo con el Cristianismo a lo largo de su historia a menudo viene de un deseo mal dirigido de proteger la verdadera espiritualidad de la intelectualización. Sin embargo, antes que amar al Señor Dios con toda nuestra mente, como Cristo nos lo mandó (Mat. 22:37; Mar. 12:30) parecemos evitar la misma existencia de la mente debido a un deseo de comodidad personal. Quizás temamos que nuestro entendimiento del Cristianismo no lo rebajará intelectualmente, temerosos de que otros, Cristianos o no, pudiesen notar una debilidad prevaleciente. Esa debilidad es que realmente no estamos seguros de lo que estamos hablando. Es más seguro apegarse a las experiencias personales, puesto que a menudo estamos más seguros de nuestras propias experiencias subjetivas que de las Escrituras.

El rehusar verse a sí mismos y a su cultura a través de las Escrituras es un hecho dado y esperado entre los no-creyentes. Desdichadamente demasiados Cristianos son culpables de este mismo pecado cuando rehúsan investigar responsablemente las influencias de nuestro mundo sobre la experiencia Cristiana. En lugar de ello, somos propensos a absorber estas influencias sin sentido crítico, e incluso a defenderlas como Cristianas. Tal Gnosticismo Cristiano hace que rechacemos nuestra responsabilidad como mayordomos de la Creación, y nos impide admitir que Cristo es Señor sobre todas las partes de Su Creación. Si no lo admitimos a Él como Señor sobre todo, ¿cómo le podemos servir? ¿Y dónde, sino en la Creación? ¡Irónicamente, esta irresponsabilidad Gnóstica de mayordomía está siendo hecha totalmente en nombre de la obediencia! Este retiro desobediente de nuestras responsabilidades dadas por Dios significa – si es que significa algo – que los Cristianos se están asegurando que Jesús sea rechazado como Señor de la Creación.

Es obvio que esta influencia sobre nuestra mayordomía hace que el estado ecológico de nuestro ambiente sufra. Después de todo, el ambiente es material, y de cualquier forma está destinado al exterminio. La mayordomía para edificar y desarrollar un gobierno justo también sufre, puesto que ningún Cristiano debería involucrarse en actividades mundanas. Se logra que los artistas talentosos se sientan culpables si dan demasiado tiempo a sus "carreras seculares"; los trabajadores honestos y las amas de casa diligentes sienten como si no están haciendo lo mejor para Dios si no tienen suficiente tiempo para dar en la semana a toda una serie de reuniones y actividades de iglesia. El trabaja secular es separado del servicio espiritual. Aunque nuestro llamado en este mundo no es espiritual o sagrado (siendo un asunto de Creación, no de redención), no requiere una justificación espiritual para que llegue a honrar a Dios. Como se mencionó anteriormente con respecto a Satanás, la mundanalidad evidente en el Gnosticismo anti-mundano es el efecto neto de actitudes y creencias que miran a todo lo que es material en la Creación como operando independientemente de Dios. El mismo desdén Gnóstico se sostiene para la cultura en general, incluyendo el baile, el beber, el leer literatura secular, o ir al cine.

Sorprendentemente, ¡tal preocupación por el pecado no toma – absolutamente – al pecado seriamente! Más bien, este pensamiento limita el pecado a cosas externas a nosotros, ignorando completamente nuestra culpabilidad por rendirnos internamente a los invisibles deseos pecaminosos que operan dentro de nosotros. El Sermón del Monte y Marcos 7:14-23 presentan claramente la posición de Jesús sobre esta confusión del pecado con el mundo externo. Contra el avivamiento del misticismo Gnóstico en su propio día Calvino escribió, "La depravación y malicia tanto del hombre como del diablo, o los pecados que surgen a partir de allí, no brotan de la naturaleza, sino más bien de la corrupción de la naturaleza." Entretanto, "no desdeñamos deleitarnos con las obras de Dios, que se ofrecen a nuestros ojos en tan excelente teatro como es el mundo." (Inst. I: 14: 20).

Ni tampoco están otras verdades Cristianas seguras de esta confusión. Los Sacramentos, la Cena del Señor y el Bautismo, sufren porque se convierten meramente en movimientos de la materia en este entendimiento Gnóstico del Cristianismo. Después de todo, ¿cómo puede la espiritualidad estar relacionada con la materia? ¡Imagine lo que le puede pasar a la Encarnación en este modelo! Después de todo, si insistimos en la noción de que el pan y el vino en la comunión son meramente simbólicos sobre la base de que son cosas materiales (y esa es, en verdad, la forma en que muchos Cristianos argumentan hoy), ¿cómo podemos decir que "el Verbo se hizo carne" hace casi dos mil años? Aunque podamos, como creyentes, tener diferentes opiniones de los Sacramentos y su eficacia, no hay duda que la negación de la asociación de Dios con la materia al comunicarse con nosotros (sea en su Palabra viviente, Cristo; la Palabra escrita, la Biblia, o en los sacramentos) es herética.

Los Gnósticos, nuevos y antiguos, pueden caricaturizar la ortodoxia como "muerta," atada a la "letra" más que al "Espíritu," dedicada al "conocimiento cerebral" en lugar del "conocimiento del corazón," "más interesado en lo que el Señor hizo ayer de lo que está haciendo hoy," y así sucesivamente, pero al hacer esto están negando la única comunicación objetiva que tienen de parte de Dios.

Ciertamente también nuestro evangelismo sufre. Si no conocemos las filosofías que moldean nuestra cosmovisión, es casi imposible comunicar el evangelio a estas personas, estas otras mentes. Pero quizás, de cualquier forma, no queremos ser vistos en compañía de gente mundana. Los Cristianos serios podrían cuestionar nuestra espiritualidad si sabemos demasiado acerca del mundo. Además, podría arruinar nuestro testimonio.

Nuestro entendimiento de nosotros mismos también es afectado. Como se ha citado extensamente en La Agonía del Engaño, los tele-evangelistas Gnósticos colocan el espíritu humano por encima del resto de la persona en un intento por separar lo que Dios ha unido. El resultado es un ciclo de desesperación. Los creyentes comienzan con batallas emocionales, psicológicas, relacionales o morales y se les dice que tales aflicciones son las viejas cosas que han pasado desde la conversión: Ahora ellos han de rendir y someter tales cosas totalmente a Dios. Los creyentes han de negar no solamente la realidad del dominio del pecado (lo que Pablo enseña aquí), sino que han de negar la realidad de la conducta y los afectos pecaminosos continuos (lo que Pablo no enseña aquí... ni en ninguna otra parte). Por lo tanto, se supone que los Cristianos no han de tratar, para nada, con estos problemas (pues ello involucraría a "la carne"). Ellos simplemente deben dejar que Dios pelee esas batallas sin el esfuerzo de ellos. Inmediatamente, se vuelven conscientes de su inhabilidad para experimentar tal victoria en estas áreas, y se sienten aún más distantes de Dios. En este punto comienzan o a negar las realidades de su falibilidad, o lo intentan más y más hasta no tratar del todo.

Un Cristianismo que es realmente una colección de experiencias Gnósticas luego se convierte en una mercancía a la que se le puede hacer propaganda (disfrazada como evangelismo), vendida (disfrazada de aceptación, no necesariamente conversión), comparada (disfrazada como compañerismo), y acumulada para nuestro propio desarrollo (disfrazada de relación personal). Francis Schaefer nos advirtió por adelantado de esta nueva Super-Espiritualidad, que permanece opuesta a la creación. Nos hemos vuelto interesados en salvar almas, no personas. Cuando rehusamos estar involucrados con Su Creación, incluyendo el empleo y la cultura, negamos el Señorío de Cristo sobre el mundo. Los dones de Dios para nosotros en la Creación, incluyendo el intelecto, nuestra sicología, relaciones, instituciones sociales y naturaleza, con demasiada frecuencia son vistas como malas por los Cristianos. La advertencia de Isaías todavía nos llama al arrepentimiento en nuestro desdén por este mundo: "¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo."ß

Alan Maben es graduado de la Universidad del Estado de California, y de la Escuela de Leyes Long Beach y Simon Greenleaf.

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Para Lectura Avanzada

P. Lee, Contra los Gnósticos Protestantes (Oxford Univ. Press, 1986).