Contra Mundum

No. 5 Otoño 1992

De Carismático a Reformado

¿Qué está haciendo Dios?

Por Douglas B. Mills

Copyright © 1992 Douglas B. Mills

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Hace siete años, en Agosto de 1985, fui llamado a pastorear el Centro Cristiano Gatlinburg, en la ciudad de Gatlinburg, Tennessee. Como puede verse a partir del nombre, la iglesia era similar a cualquier iglesia típica Carismática / Evangélica. La congregación constaba de personas de una variedad de trasfondos – Bautista, Metodista, Pentecostal, etc. – junto con personas que no habían estado involucradas previamente con la iglesia. Entre los atractivos de esta iglesia estaba un sincero amor por el Señor (aunque las definiciones de "Señor" eran indudablemente variadas), entusiasmo con relación a la vida Cristiana, una aproximación conservadora con respecto a asuntos sociales, y un sincero deseo de familiarizarse con las Escrituras. Aunque estos eran elementos ciertamente dignos de alabanza, la iglesia tenía muchos problemas serios. Entre estos se encontraban: falta de un sólido fundamento bíblico (se distinguía por ser no-credal, no-confesional), una aproximación demasiado subjetiva a la teología y a la adoración, desatención a los sacramentos, dispensacionalismo, una mezcla de ideologías y creencias en lo que concernía virtualmente a todos los aspectos del Cristianismo, un gobierno eclesiástico disfuncional tanto local como extra-local, y un fenomenal problema de deuda.

No se necesitaba mucho tiempo para darse cuenta de los puntos fuertes, lo mismo que de los puntos débiles del Centro Cristiano Gatlinburg. Aunque las mejores iglesias no se hallan sin problemas, estos eran problemas importantes y habían impedido a la iglesia a lo largo de sus once años de historia. Lo que nos había estado impulsando eran los elementos positivos que ya he mencionado. Si la gente verdaderamente amaba al Señor, si ellos verdaderamente tenían un deseo de aprender la Escritura, si en verdad eran entusiastas acerca de las cosas de Dios, entonces teníamos más con lo cual trabajar que muchas iglesias. Descubrí rápidamente que el celo de la gente era genuino. Eran de un tipo de 'espíritu enseñable', y la actitud típica era, "si Ud. me lo puede mostrar en la Biblia, yo lo haré." Una vez más, ¿qué más podría pedir un pastor de su congregación?

Se tenían que hacer decisiones de por dónde comenzar. Nuestra situación me hacía recordar mis días de bachiller cuando rara vez me daba la urgencia de limpiar mi apartamento. Para el tiempo cuando recibía esta rara urgencia, el apartamento se hallaba en tal alboroto que yo caminaba de un lado a otro en círculos tratando de decidir qué limpiar primero. Habiendo hecho esa decisión, me distraía fácilmente y variaba de una tarea a otra sin jamás completar ninguna de ellas. No quería hacer el mismo error aquí.

Por medio de la experiencia del pasado y el consejo de algunos amigos cercanos en el pastorado, fui consciente de que el cambio hecho precipitadamente (incluso si es el tipo correcto de cambio), tiene la tendencia a dispersar a las ovejas. Mi deseo, como hubiese sido el de cualquier pastor, era enseñar a las personas mientras mantenía a la congregación intacta. Tampoco quería aparecer como si yo estuviese "señoreando" sobre la congregación. Sin embargo, yo no entraría en arreglos a medias en cuanto a lo que yo sabía que tenía que hacerse, aún en riesgo de perder algunos miembros. Por lo tanto, el problema era: qué y cómo implementar lo que tenía que hacerse.

El Proceso de Cambio

El primer paso hacia la implementación de los cambios fue la oración, no tanto en lo concerniente a los cambios, sino en lo concerniente a mí mismo. Estaba temeroso y abrumado. Estaba preocupado por el orgullo. Quería estar seguro que no me embarcaba en una campaña con el propósito de demostrar mi autoridad o empujar mis preferencias personas por las gargantas de las personas. No quería ponerme impaciente o frustrado si el cambio no sucediera lo suficientemente rápido. Le pedía a Dios constantemente recordarme que, en Su soberanía, Él me había colocado en esta posición, que Él estaba a cargo, y que esta era Su iglesia. En resumen, yo estaba profundamente consciente de que yo no podía realizar la tarea que estaba en mi mano, pero que Dios sí podía.

En lo concerniente a las creencias y prácticas, el lugar obvio para comenzar es la Escritura. Me pregunté a mí mismo cuáles de los problemas estaban en conflicto directo con lo que las Escrituras enseñan explícitamente. Estos serían los problemas de interés primario. Las áreas podían ser divididas en dos categorías mayores: 1) Doctrinas mayores y 2) Prácticas de adoración. Según se aprendiera en lo primero, lo segundo cambiaría.

Aunque el Centro Cristiano Gatlinburg tenía hombres a los que se referían como diáconos y ancianos, nunca fueron apropiadamente entrenados en estos oficios. Anteriormente el pastor estaba completamente a cargo de la iglesia. Él tomaría todas las decisiones, le haría saber a los ancianos cuáles decisiones había tomado y requeriría su apoyo, y haría que los ancianos ayudaran a cumplir cualquier aspecto físico de tales decisiones. Francamente, quería que los ancianos participaran en cualquier cosa que estaba a punto de ocurrir. Como ancianos ellos serían considerados co-líderes de la iglesia.

Aquí es donde el trabajo comenzó, y aquí es donde Dios, en Su providencia, me dio el empuje que yo necesitaba. Decidí darles a los ancianos varios libros Reformados para que los estudiaran. Les pedí que no descuidaran este encargo, sino más a leerlos y a expresar su opinión directamente. Les informé que esto era muy importante porque yo tenía un fuerte deseo de comenzar a predicar "este asunto", y que si ellos pensaban que yo estaba fuera de base, ellos necesitarían halarme para colocarme nuevamente en la senda. No hay necesidad de decir que esto les convenció para comenzar a leer rápidamente. Nunca olvidaré sus reacciones. Uno de los hombres, al haber completado los libros, vino a mi oficina, dejó caer los libros en mi escritorio, y me miró con una expresión algo pasmada en su cara. Viendo esto sentí que seguramente le había golpeado, sin embargo este no era absolutamente el caso. Le pregunté qué pensaba, y me miró directo a los ojos, y dijo, "Este es el material más bíblico que yo haya leído. ¡Adelante!" Al decir "¡Adelante!" él quería decir que yo debería comenzar a predicar teología Reformada. Me contó que nada de lo que había antes leído había contestado sus preguntas en tal manera totalmente bíblica y, por primera vez, todo parecía encajar en un todo. Desde entonces otro anciano me informó que, después de conocer a Cristo, su introducción a la fe Reformada era la cosa más excitante y significativa que Dios haya hecho por él. De ese punto en adelante ya no fue solamente el pastor tratando de impulsar sus opiniones, sino los ancianos trabajando juntos para reformar una iglesia local.

Poco tiempo después y ya en nuestra tarea, unánimemente acordamos cambiar el nombre de la iglesia de Centro Cristiano Gatlinburg a Iglesia Pacto de Cristo. Este fue el comienzo de nuestra nueva identidad en la comunidad. Nos dimos cuenta que muchas iglesias hacían todo lo posible para evitar ser llamadas 'iglesia'. Había 'centros', 'tabernáculos', 'compañerismos', 'asambleas', 'templos' y 'catedrales'. Uno de los resultados de nuestros estudios en la doctrina Reformada fue un creciente amor por la Iglesia histórica, y nuestra conexión con ella. En lugar de evitar ser llamados una iglesia, estábamos emocionados de ser parte de algo tan grande.

Todo lo que enseñábamos, desde el púlpito hasta la Escuela Dominical, era desde una perspectiva Reformada. Sermones y lecciones que tratan con la soberanía de Dios, los pactos, las confesiones, la elección, la predestinación, etc., se volvieron una parte estándar de la Iglesia Pacto de Cristo. También comenzamos a invitar a muchos ministros para que nos ayudaran en nuestro viaje. Entre estos han estado George Grant, David Chilton, Ken Gentry, Joseph Morecraft, Curtis Crenshaw, y más recientemente, Steve Schlissel. De más está decir que no nos anduvimos con miramientos. Esto también brindó apoyo a lo que la gente estaba escuchando de parte de los líderes de la iglesia loca. La congregación se dio cuenta que no estábamos promoviendo algo que nadie más creía, o de que esta era solo otra nueva fase a través de la cual estaba pasando.

George Grant fue de gran ayuda en lo concerniente a nuestro entendimiento del lugar de la Iglesia en el mundo. Comenzamos a concentrarnos más sobre cómo podríamos ser sal y luz en nuestra comunidad. David Chilton nos ayudó a ver el plan glorioso que Dios tenía para Su Iglesia y el mundo. Nos dimos cuenta que las cosas estaban lejos de ser tan desesperanzadoras como una vez se nos había enseñado. Kenneth Gentry, en unas pocas lecciones cortas, demostró las numerosas falacias del dispensacionalismo. Nos hicimos conscientes de que no éramos meramente un 'paréntesis' en la historia, que el 'barco' no se estaba hundiendo después de todo, y que quizás era mejor que comenzáramos a "pulir algo del metal". Joseph Morecraft nos ayudó a entender la muy descuidada doctrina de la "todo-suficiencia de la Escritura". Vimos que la Biblia era en verdad específica en lo concerniente a todas las áreas de la vida; y que, en lugar de confiar en aquella a menudo equivocada "pequeña y mística voz interior", teníamos una segura palabra de Dios para cada situación. Curtis Crenshaw nos ayudó a entender la providencia de Dios. Steve Schlissel nos ayudó a entender mejor los tratos de Dios con Su pueblo sobre la base del pacto.

Obviamente, con tal "plantar y edificar", hubo mucho "desarraigar, destruir y derribar". Donde una vez habíamos esperados a ser raptados en cualquier momento, ahora comenzamos a poner por obra nuestro Cristianismo con la comprensión de que Dios nos tenía en esta tierra para mucho más que meramente sentarnos, con nuestras mochilas listas, esperando el tren de la gloria. En lugar de esperar una 'revelación personal' de Dios, comenzamos a estudiar la Palabra revelada de Dios, y a orar por iluminación y la gracia para ser obedientes. En lugar de ver todo subjetivamente, comenzamos a ver las cosas pactalmente. Esto eventualmente nos trajo, cara a cara, con un asunto 'grande': el bautismo de infantes. Dios, en Su gracia soberana, incluso produjo el cambio mayor del bautismo de 'confesión-inmersión' al bautismo de infantes de 'señal y sello'.

En un período de solo unos pocos años cada aspecto de nuestra iglesia había cambiado. Extraordinariamente, todo esto ocurrió sin ninguna división en la iglesia. Aunque sí perdimos algunos miembros, nunca hubo un éxodo masivo. También, comenzamos a recibir nuevas familias que estaban buscando una iglesia donde se enseñase la fe Reformada. Como pastor no podía sino notar – aunque esto no lo digo en ninguna manera para ser despreciativo – que las familias que comenzamos a recibir eran mucho más estables que algunas de las que perdimos. La gente de la fe Reformada no toma su fe como un hecho dado; tienen un gran deseo de complacer a Dios; son estudiantes más grandes de la Escritura; no están involucrados simplemente para ver qué pueden obtener de ello. Una cosa en particular que he notado es la disminución de la carga de consejería. Esto no es para decir que, como Cristianos Reformados, no tengamos nuestra porción de problemas, es que simplemente no buscamos una 'cura rápida' cada vez que nos vemos confrontados por uno. La tendencia es más bien a ver lo que la Escritura dice, y ponerlo en práctica.

Otra área que merece mención es la Cena del Señor. Anterior a 1985 la iglesia nunca ofreció este Sacramento en el servicio de adoración. Las raras ocasiones en que la Cena del Señor era reconocida fueron durante pequeñas reuniones en las casas. El propósito era ayudar a promover una atmósfera de compañerismo cálido y cercano. Este fue otro tópico al que nos acercamos cautelosamente. Comenzamos con tener la Cena del Señor trimestralmente (cada tres meses). De allí pasamos a hacerlo mensualmente, y luego bi-mensualmente. Cuando estábamos ofreciendo el Sacramento bi-mensualmente, la gente en la congregación comenzó a solicitar la comunión semanalmente.

El ir a través de estos cambios nos trajo a una situación incómoda en el compañerismo Carismático al que pertenecíamos. Debido a su carácter laxo, no teníamos prohibido ser una iglesia Reformada, sin embargo nos encontramos nosotros mismos solos. Deseábamos estar conectados con otras iglesias y ministerios que fueran del mismo pensamiento. En nuestra ignorancia creíamos que términos tales como 'Reformado', 'Calvinista' y 'Presbiteriano' eran sinónimos. Comenzamos a comunicarnos con muchas denominaciones "Reformadas" para inquirir sobre la membresía. A pesar de nuestro propio cambio radical, no estábamos preparados para lo que encontramos. Un caso en particular se destaca. Después de muchas conversaciones telefónicas, se hizo una cita con un ministro quien estaba a cargo de dar trámite a las nuevas iglesias en esta denominación. Durante nuestra primera reunión, me informó que yo debería tener cuidado de no enfatizar la teología Reformada demasiado fuertemente, en particular el Calvinismo. Dijo que, después de todo, no todos en la denominación eran Calvinistas, y que algunos también eran dispensacionalistas. Éramos sospechosos, no por causa de dónde habíamos estado, sino por dónde estábamos ahora. ¡Quizás nos habíamos vuelto demasiado Reformados!

En nuestros estudios reconocimos que se necesitaba que hubiera alguna conexión con otras iglesias. No creíamos que fuésemos a ser totalmente independientes, sin embargo no sabíamos a donde ir. Parecía que todos tenían su propia definición de 'Reformado'. En pocas palabras, ser correctamente Reformado era ser como ellos. Habiendo llegado a la fe Reformada, más bien que a través de ella, reconocimos que aunque la Iglesia experimentó una reforma en los 1500 – 1600s, no comenzó en ese entonces. Ser Reformado no necesariamente significa que uno tenía que ser Holandés, Inglés, Escocés o Alemán. Aunque nos habíamos vuelto Reformados en nuestra teología, no estábamos activamente engranados en una batalla con la Iglesia Católica Romana. Sin embargo, nosotros nos dimos cuenta que las verdades de la Escritura, que fueron re-establecidas durante la Reforma, no podían ser comprometidas. ¿Adónde podríamos ir?

Debido a los cambios que habíamos experimentado fuimos afortunados en hacer muchos nuevos conocidos. Comencé a pasar mucho tiempo en el teléfono con pastores en diferentes partes del país. Hablé con hombres que habían experimentado cambios muy similares a los nuestros, lo mismo que con otros que habían sido parte o que habían salido de denominaciones que una vez habían sido conservadoras y Reformadas, pero que ya no lo eran. Muchos de nosotros estábamos encarando el mismo problema: adónde ir.

Nos dimos cuenta, más y más, que el término 'Reformado' significaba diferentes cosas para diferentes personas. Como ya he declarado, en la Iglesia Pacto de Cristo 'Reformada' es en referencia a la doctrina. Somos Reformados porque sustentamos las doctrinas Reformadas de la Escritura, la soberanía de Dios, la total depravación del hombre, la elección, la reprobación, la predestinación, la humanidad y divinidad de Cristo, etc. En otras palabras, nosotros, junto con los grandes reformadores, nos adherimos a las doctrinas distintivas de la fe Reformada. Tampoco tenemos 'Romafobia'. Esto puede deberse al hecho de que no venimos de una tradición Holandesa, Alemana o Inglesa. Como resultado nuestros servicios de adoración difieren de muchos de estas iglesias tradicionales Reformadas. En nuestra adoración uno será testigo de formas y prácticas no vistas en muchas de las iglesias arriba mencionadas. Tales estilos incluyen formas histórico-litúrgicas, junto con un gozo y entusiasmo ordenados. Nunca ha sido nuestro deseo reducir la adoración a una expresión seca y sin vida, mientras descansamos en una interpretación Anglo-Sajona de la exhortación de Pablo a "hacer todas las cosas decentemente y con orden". Sin embargo, tomamos gran cuidado para asegurarnos que nuestra adoración sea tanto bíblica como Cristo céntrica.

Nunca deja de asombrarme el hecho de que iglesias que se esfuerzan mucho por ser bíblicas en su adoración (e.g., Salmodia exclusiva) piensen que sea "no-Reformado" el hacer cosas acerca de las cuales hablan los Salmos (i.e. levantar las manos, aplaudir, usar una variedad de instrumentos musicales, etc.). Cantar acerca de ello es Reformado, hacerlo en realidad es algo inaudito. Con respecto a la Mesa del Señor, estar de pie o sentado mientras se reciben los elementos es considerado Reformado, el arrodillarse es adoración Católica Romana de los elementos. La preocupación aquí obviamente no es una bíblica. Si lo fuera todos nosotros nos reclinaríamos mientras comemos y bebemos. Ser Reformado, en muchos círculos, significa ser serio, sombrío, formal en el vestir, callado y poco atractivo. Para muchos esto equivale a 'aburrido'.

Nuestra actitud, en lo concerniente a la adoración, brota de la enseñanza Reformada con respecto a la continuidad de la Escritura. Se hallan ejemplos maravillosos desde los Salmos hasta el modelo celestial de Apocalipsis 4 y 5. Ser Reformado no solamente significa que hemos de tomar gran cuidado de no ir más allá de la Escritura; también significa que hemos de hacer lo que la Escritura dice.

Una vez más, ¿adónde vamos? ¿A quién nos unimos? ¿Quién debiese tenernos? Estábamos contentos que más de unas pocas iglesias estaban luchando con situaciones similares. Como resultado, en el verano de 1988, nos reunimos con representantes de tales iglesias de todo el país. Inicialmente esta reunión era para promover algún tipo de compañerismo o red de iglesias y ministros con distintivos similares. Desde ese tiempo, se formó una nueva denominación, la Federación de Iglesias Reformadas. Esta denominación permite a las iglesias individuales mantener muchos de sus propios distintivos, mientras se asegura que se mantengan firmes a las declaraciones doctrinales de la fe Reformada.

La FIR (F.O.R.C., siglas en inglés) incluye iglesias de una variedad de trasfondos. Algunas, tales como la Iglesia del Redentor (pastor David Chilton), son de una tradición Reformada, mientras que otras, tales como la Iglesia Pacto de Cristo, han hecho transiciones más recientes. En estas iglesias, uno verá una variedad de estilos de adoración, pues tales prácticas son determinadas por las congregaciones locales. A pesar de las obvias diferencias, uno también notará ciertas prácticas mantenidas por todas las iglesias dentro de la denominación (i.e. comunión semanal para todos los miembros bautizados de la iglesia). En un nivel denominacional, todos los presbiterios (ministros y ancianos) ostentan igual autoridad, sin embargo la función de estos presbiterios puede variar de iglesia en iglesia. Este es otro ejemplo de la "flexibilidad organizada" de la F.O.R.C. Aunque es un requerimiento de la denominación para cada iglesia el adherirse a la teología Reformada, las iglesias individuales determinan cuáles, de las confesiones históricas, les sirven como su declaración doctrinal. En la Iglesia Pacto de Cristo usamos las Tres Formas de Unidad, mientras otra iglesia podría preferir las Normas de Westminster u otra confesión Reformada.

La palabra 'federación' es la que mejor describe nuestra forma de gobierno. La F.O.R.C. está organizada de manera cercanamente relacionada al modelo encontrado en el Orden Eclesiástico de Dort (1618-19). La denominación existe solo mientras las iglesias individuales deseen mantener tal relación las unas con las otras. Aunque las iglesias locales están siempre en existencia, los cuerpos más amplios, referidos como Concilios y Sínodos, existen solamente en tanto sus reuniones estén en sesión. Puesto que los cuerpos más amplios no son cuerpos permanentes, todos los ministros son miembros de una iglesia local, y todos los nuevos ministros son recibidos y los misioneros son enviados, por una iglesia local. Aunque un Concilio asiste con el examen de los presbíteros, los presbíteros son ordenado por la iglesia local.

Conclusión

En este punto, continuamos aprendiendo. Estamos activamente involucrados en enseñar la fe Reformada en la Iglesia Pacto de Cristo. No vamos a entrar en arreglos intermedios para incrementar nuestra membresía. Sin embargo, no sentimos como si "hemos llegado". Cuando vemos, en la Escritura, que estamos haciendo algo equivocado, cambiamos. Cuando hallamos que lo que estamos haciendo es escrituralmente sano, continuamos. Estamos eternamente agradecidos que Dios, en Su divina providencia, sigue enseñándonos las grandes verdades y belleza de la fe Reformada. CM

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Una descripción más detallada de la Federación de Iglesias Reformadas (F.O.R.C.) está disponible escribiendo a: