LA IGLESIA COMO UN CUERPO INTERDEPENDIENTE
Por Gary North

"Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría" (Rom 12:4-8).

El foco teocéntrico de este pasaje es Cristo. Cristo es la cabeza de Su Iglesia. En otro sitio Pablo escribe acerca de Cristo: "
Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia" (Col 1:17-18). La Iglesia es el cuerpo de Cristo.

La Metáfora de los Miembros

Hoy membresía significa "pertenecer a". La gente son miembros de clubes, asociaciones, equipos e Iglesias. El significado original de "miembro" está más cercano a la metáfora de Pablo: un anexo de un cuerpo. Este uso no es común hoy. Debido a esto la metáfora ha perdido mucho de su poder. Todavía es una metáfora útil. Pablo describe la Iglesia como un organismo viviente, un cuerpo. Él no dice que es como un organismo viviente. Él no ofrece una analogía. Él dice que somos miembros de un organismo viviente. Los miembros de la Iglesia participan en una sociedad llamada la Iglesia, pero Pablo la describe como un cuerpo. Los miembros en un sentido judicial él los describe como miembros en un sentido biológico. Pablo no describe a los miembros de la Iglesia como piezas de una gran máquina. Él los describe como anexos, apéndices - miembros - de un cuerpo.

El sociólogo Robert Nisbet señaló que "El organismo sirve no solamente como un modelo de crecimiento para contemplar el mundo, sino también como un modelo de estructura, de la articulación de entidades separadas, tales como el corazón y los pulmones. Para enfatizar la interacción armoniosa de las partes en una organización es habitual usar la palabra 'orgánico' como señal del más alto elogio"
(1) Las metáforas de cambio orgánico son más comúnmente usadas que las metáforas de cambio mecánico. Esto puede ser debido a que el cambio mecánico es cíclico. Una máquina no crece. Realiza una tarea limitada una y otra vez. Una máquina no tiene sensaciones. Una persona normalmente no mira a una máquina quebrada y luego hace una comparación consigo mismo. No mira una máquina arruinada herrumbrada en un basurero y luego piensa para sí mismo, "¡Qué terrible!" Una máquina tiene un hacedor, un dueño, o un usuario, pero no tiene cabeza. Un cuerpo tiene una cabeza. Un cuerpo se desarrolla a travéz del tiempo. Esta es la razón por la cual la analogía orgánica es mucho más poderosa que el mecanismo para describir los procesos sociales o las organizaciones.

Tan seguro como un cuerpo muere sin una cabeza, así también una institución sin liderezgo muere. Puede ser que al principio camine de manera torpe. La frase, "dando vueltas como una gallina descabezada" se usa para describir una organización que no tiene liderazgo. Corre de un lado a otro sin rumbo fijo antes de que muera. Pero, claro, las organizaciones literalmente no andan dando vueltas. No tienen pies. O permanecen en operación o cierran. La pregunta es: ¿Opera una organización en términos de una visión compartida? Un líder debe articular esta visión e imponer sanciones en términos de ella. Para que una jerarquía funcione debe haber una figura representativa que hable con autoridad, y quien toma las decisiones para delegar parte de esta autoridad. Debe haber una jerarquía con el propósito de lograr las ventajas que ofrece la división del trabajo. La cooperación institucional está estructurada por una jerarquía con una figura representativa que posee la autoridad para imponer sanciones.

Pablo describe a Cristo como la cabeza de la Iglesia. Esta cabeza no puede morir, ni tampoco puede el cuerpo, que se extiende en la eternidad (Apoc 21; 22). Pero este cuerpo puede perder miembros (órganos, DHT). Un cuerpo al que le hace falta un órgano o miembro no funciona tan bien como un cuerpo con todos sus órganos. Si un órgano o miembro no funciona apropiadamente el cuerpo sufre. Pablo exhorta a los miembros de la Iglesia en Roma a realizar bien su función. Esto beneficiará a la Iglesia de la misma forma que un cuerpo se beneficia de órganos saludables. Pablo espera que sus lectores entiendan qué es lo que está tratando de señalar: la disensión es mala para una Iglesia. Él los llama a una conducta virtuosa. "El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad" (Rom 12:9-13).

Hay debilidades conceptuales con las metáforas orgánicas que describen instituciones. A menos que las metáforas orgánicas sean cuidadosamente preparadas no son percibidas como judiciales; se vuelven meramente funcionales. Los asuntos pactales de la vida son judiciales. No es simplemente que una institución tiene un líder. El líder sirve de manera representativa: entre la organización y los individuos que legalmente la poseen.

Pablo podría haber limitado su lenguaje a categorías estrictamente judiciales. Él podría también haber invocado la imagen de una familia. Él no hizo ninguna de las dos. ¿Qué hay acerca del cuerpo que lo hace una imagen tan poderosa? Sugiero que el principio económico de la división del trabajo es entendido mejor en términos de una metáfora orgánica. Podemos entender fácilmente la operación de una organización social cuando es descrita como un cuerpo. Un cuerpo que experimenta conflicto entre sus órganos (miembros) puede tornarse desvalido e impotente. A una persona cuyo cuerpo sufre ataques epilépticos no se le pueden confiar tareas de mucha responsabilidad y riesgo. Una persona que sufre de descoordinación espástica está limitada en cuanto a lo que puede hacer. La gente mira tales aflicciones en otros y se estremecen. "¿Qué si yo estuviese en tal aflicción?" Esto los asusta. La aflicción es de un tipo específico: descoordinación.

Pablo toma este temor común y hace uso de él. Qué terrible cuando una Iglesia sufre a causa de conflictos. Esta descoordinación amenaza con paralizar la Iglesia. Él está haciendo una comparación: si tú temes volverte afligido físicamente en tal forma, debieses temer que la Iglesia de Cristo pudiera volverse similarmente afligida. Pablo quiere que los Cristianos consideren la disensión y la rivalidad en la Iglesia lo mismo que considerarían los ataques epilépticos. Los Cristianos no debiesen tomar de manera ligera tales alteraciones dentro de la Iglesia.

Productividad en equipo, Servicio en equipo

Pablo dice que poseemos diferentes dones, "dones que difieren de acuerdo a la gracia que nos es dada". Esta diversidad de dones es un beneficio para la Iglesia. La Iglesia tiene dentro de su membresía gente con muchos tipos de habilidades. Ellos pueden ofrecer sus dones a la Iglesia en servicio fiel. Así pues la Iglesia está en una posición de ofrecer a sus miembros y al mundo un amplio rango de asistencia. La Iglesia se vuelve una agencia distribuidora de una diversidad de servicios. Mientras más crece la Iglesia, más amplia su gama de servicios.

El mismo principio de organización opera en el mundo fuera de la Iglesia institucional. Una creciente división del trabajo es un beneficio mayor para una sociedad. A los hombres les han sido dadas diferentes capacidades de inteligencia y habilidades. Un orden social que estimula a las personas a ofrecer sus servicios para que los vendan a otros es capaz de incrementar la riqueza de sus participantes, lo que significa una gama creciente de opciones y oportunidades. Adam Smith, en el Capítulo de La Riqueza de las Naciones (1776), se basó en el principio de la división del trabajo para explicar cómo la gente puede incrementar su riqueza personal por medio del intercambio voluntario y la producción para un mercado.

La Iglesia institucional no es una entidad en busca de ganancias. Está financiada por los diezmos y las donaciones de sus miembros, no por la obtención de utilidades. Ofrece sanidad de muchos tipos a sus miembros, comenzando con la sanidad física. "¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor" (Sant 5:14). El servicio comienzan con el amor. "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Juan 13:34-35). "Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión" (Rom 12:16). A medida que la Iglesia crece más personas son introducidas a la comunidad de los santos. Algunos de ellos tienen necesidades que no pueden satisfacer fuera de la comunidad pactal. Otros poseen habilidades que pueden atender y cubrir necesidades de otros. La Iglesia capacita a aquellos con necesidades a obtener el auxilio requerido para restaurarles. A medida que se van restaurando a un estado de prosperidad en el más amplio sentido de la palabra también pueden convertirse en recursos de ayuda para aquellos que aún no están completamente saludables.

Los guardadores del Pacto sirven a Cristo ministrándose los unos a los otros. Esto es cierto tanto dentro como fuera de la Iglesia institucional. Entonces, ¿qué es aquello que es único o diferente con respecto a la Iglesia institucional? Respuesta: Solamente ella ofrece los sacramentos. La presencia judicial especial de Dios en los sacramentos es única. La participación en los ritos sacramentales coloca al pueblo de Dios bajo el juicio de Dios. Las sanciones son dispensadas a sus miembros por Dios como resultado directo de la participación de ellos en los sacramentos. Estas sanciones pueden ser positivas
(2) o negativas (3). Un sentido de comunidad es uno de los resultados de la participación en los sacramentos. Los miembros de la Iglesia participan en una comunidad que ha sido llamada por Dios a darle la espalda a un mundo que está fundamentalmente pereciendo, aún así ellos deben retornar a este mundo que perece cuando el servicio de adoración finaliza. Su adoración adentro está diseñada para hacerles mejores ciudadanos afuera. "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres" (Rom 12:18). La adoración formal les fortalece en su estatus como residentes de dos mundos: eternidad y tiempo. Jesús oró públicamente a Su Padre: "Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.
Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo" (Juan 17:14-18).

En este capítulo Pablo llama a sus lectores a un servicio fiel dentro de la Iglesia institucional. Su meta es persuadir a sus lectores a presentar sus cuerpos como un sacrificio viviente a Cristo. El punto de partida para su servicio sacrificial es la Iglesia institucional. El impulso motivacional apropiado es la caridad, no el provecho terrenal.

La división del trabajo facilita que los miembros de la Iglesia con sus diferentes habilidades se sirvan los unos a los otros. Cada miembro sabe que hay otros miembros que poseen destrezas que en alguna oportunidad le pueden beneficiar. Él puede hacer descansar su mente porque la Iglesia incluye personas que están dispuestas a servirse los unos a los otros. La Iglesia en este sentido se parece más a una familia que a un cuerpo; sin embargo Pablo describe la Iglesia en términos de un cuerpo. Es casi como si se mostrara reacio a animar a sus lectores a asociar la Iglesia con la familia. Una familia es la asociación mental más obvia; sin embargo, en lugar de eso Pablo usa una metáfora: el cuerpo. De otra manera mucha gente estaría tentada a proclamar que la estructura de una familia sirve como modelo para la Iglesia. La Iglesia no es una familia.
(4) Tiene sacramentos. Una familia no los tiene. La Iglesia se extiende hasta el cielo. Los hombres allí tienen acceso al último sacramento, el árbol de la vida. " Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad" (Apoc 22:14). Una familia no continúa en el cielo. "Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo" (Mat 22:30).

Un miembro de la Iglesia sabe que si necesita de alguna cosa otros en la Iglesia la poseen. Mientras más grande la Iglesia o asociación de Iglesias, más probable aún que hayan proveedores de todo tipo de servicios. Un miembro no tiene que ser un experto en todas las áreas de servicio, lo cual está más allá de sus habilidades. Necesita solamente concentrarse en el limitado rango de servicios que él realiza mejor. El mismo mensaje aparece en la primera epístola de Pablo a los Corintios en el Capítulo 12.

La Iglesia Institucional

Pablo no está hablando aquí de la Iglesia en el sentido de los creyentes en general, es decir, la Iglesia invisible. Él está hablando del cuerpo de Cristo como una organización identificable que de manera única representa a Cristo en la historia y en la eternidad. La audiencia de Pablo era un grupo de Cristianos que estaban reunidos en asamblea para escuchar la lectura de su epístola. Esta organización tenía miembros. Tenía una estructura: jerarquía. Esta jerarquía tenía sanciones. El enfoque de su interés en esta sección es el funcionamiento fluído de una institución. Lo mismo es cierto de Romanos 6 con respecto a las cortes de la Iglesia.

El cuerpo de Cristo representa a Cristo visiblemente en una manera en que ni la familia ni el gobierno civil lo hacen. Esta es la razón por la cual la Iglesia se extiende en la eternidad. La familia y el gobierno civil no hacen esto. Esto significa que la institución central en el Reino de Dios es la Iglesia. Los análisis sociológicos a menudo comienzan con la familia. La idea de la centralidad de la familia no es un principio bíblico. Es mucho más pagano que Cristiano. Coloca las relaciones biológicas por encima de las relaciones sacramentales. Coloca la lealtad a personas destinadas a la muerte por encima de la lealtad al Cristo resucitado, quien es representado en la historia por Su cuerpo. Jesús condenó severamente la idea de la lealtad de la familia como siendo superior a la lealtad a Él. "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí" (Mat 10:34-37). La idea de la centralidad del Estado es una idea socialista. También este ideal está en conflicto con el principio bíblico de la centralidad de la Iglesia. Es sólo la Iglesia que legalmente ofrece el signo doble pactal y de juramento del bautismo y la Cena del Señor, las cuales son sanciones eternas, no solamente temporales.

El Estado puede representar a Cristo judicialmente. Así también puede hacerlo la familia. Pero ambas instituciones pueden también representar otras cosmovisiones, otros dioses. La Iglesia es distintivamente de Cristo. Los sacramentos son signos de juramento judiciales que señalan de manera única al juicio final de Dios. La excomunión - separación de los sacramentos - judicialmente representa el infierno. Pablo nunca usa el siguiente lenguaje con respecto a la familia o al Estado. "Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús" (I Cor 5:3-5).

Las sanciones de la Familia o el Estado no entregan pactalmente el cuerpo de un hombre a Satanás, ni tampoco incluyen ellas el espíritu de un hombre. La Familia y el Estado son instituciones ministradoras de la gracia común. Sus bendiciones pactales están disponibles a todas las personas sin consideración de sus confesiones personales. La Iglesia es una institución ministradora de la gracia especial que está legalmente abierta solamente a aquellos que confiesan a Jesucristo y a este crucificado. "Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado" (I Cor 2:2). La Iglesia es en una manera única el cuerpo de Cristo.

Conclusión

La Iglesia es el cuerpo de Cristo. Pablo dijo que tiene muchos miembros. Posee unidad. "así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros". También posee diversidad: "De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada". Cada miembro ha de servir a Dios al servir a otros. Esto cumple el mandato inicial de Pablo: "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional" (Rom 12:1).

La división del trabajo fortalece a la Iglesia. Crea una amplia gama de talentos y servicios. La individualidad es afirmada por esta amplia gama de talentos; sin embargo, la unidad institucional también es establecida: una entidad más auto-suficiente.

Pablo no coloca ninguna restricción ni sobre esta diversidad ni sobre esta unidad. Él no sugiere que los miembros no debieran cooperar los unos con los otros. El rango de servicios se encuentra limitado solamente por el tamaño de la Iglesia. No hay indicación de que la Iglesia ha de ser dividida en subdivisiones no cooperadoras. Al contrario, la Iglesia es el cuerpo de Cristo. No puede ser dividida en subdivisiones no cooperadoras sin causarle daño. El rango de la división del trabajo se encuentra limitado solamente por el tamaño de la Iglesia. La Iglesia es internacional. La división del trabajo dentro de la Iglesia es internacional. En medio de la violencia internacional debiese existir un faro de paz. En medio de la falta de cooperación entre los pueblos y las naciones, debiese existir un ejemplo de cooperación. La Iglesia está diseñada por Dios para ser el ejemplo primordial. Cuando no es el ejemplo primordial, entonces o es culpable o los observadores son los culpables.

Notas

(1) Robert Nisbet, Prejuicios: Un Diccionario Filosófico (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1982), p. 219.
(2) "Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre" (Hechos 22:16).
(3) "Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen" (I Cor 11:30)
(4) Gary North, Patriarcalismo Bautizado: El Culto a la Familia (Tyler, Texas: Instituto para la Economía Cristiana, 1995).

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Este es el capítulo 8 del libro "Cooperación y Dominio: Un Comentario Económico de la Epístola a los Romanos" por Gary North. Disponible en inglés en www.freebooks.com