Contra Mundum

¿Qué es el dinero?

Por Frederick Nymeyer

Calvinismo Progresivo, Junio 1956.

Copyright 1956, Liga del Calvinismo Progresivo

El camión de un granjero lleva toneladas de repollos para ser vendidos. Un vendedor de autos tiene un automóvil en venta. Estas dos personas pueden hacer un trato por medio de un trueque: los repollos por el automóvil. Pero el problema es que el vendedor del automóvil no puede él sólo comerse todos los repollos y entonces debe deshacerse de una gran cantidad de repollos de más.

Todas las sociedades organizadas han desarrollado métodos más fluídos y fáciles para comerciar bienes que el trueque. En consecuencia, la mayoría de las transacciones se hacen "por dinero". Los bienes son intercambiados por dinero, y el dinero es intercambiado por bienes.

Así que el dinero es un "medio de intercambio". La existencia del dinero hace mucho más fácil el intercambio de bienes.

En un artículo publicado anteriormente hemos comentado los beneficios que trae a la sociedad la "división del trabajo" (Marzo 1956, págs. 84-87). El principio de la "división del trabajo" significa la especialización en producir un ítem (y en nuestros días significa la producción en masa de bienes simples). El resultado es que cada productor tiene enormes cantidades restantes (superávits) de lo que produce (más allá de sus propias necesidades de consumo personal). Así que debe hacer trueques con su sobreproducción o usar el dinero. Puesto que comerciar por medio del trueque es muy embarazoso e incómodo los bienes son intercambiados por dinero. Por lo tanto, el dinero es algo muy importante para la sociedad.

Puesto que el dinero es tan conveniente para facilitar el comprar y el vender, es importante considerar cuidadosamente lo que es el dinero y lo que hace bueno al dinero, y lo que hace al dinero malo.

Si tuviésemos que escoger dos tópicos acerca de los cuales haya habido más deshonestidad que cualquier otro tópico seleccionaríamos estos dos: (1) el dinero, (2) asuntos relacionados con el uso y destino de la propiedad, cuando un hombre que ha acumulado recursos muere y ya no puede más proteger las posesiones que ha acumulado de los lobos rapaces. Es el tiempo a largo plazo el que prueba todo trabajo que se haya hecho por dinero y el que autentica todos los asuntos.

En nuestros días la deshonestidad acerca de asuntos de dinero no ocurre exactamente igual que en los días de Abraham. Los problemas de dinero específicos que existían en los días de Abraham han sido resueltos bastante bien por las técnicas monetarias modernas. En consecuencia la gente no manifiesta ansiedad acerca del "dinero" como Abraham y sus contemporáneos lo hicieron. El hombre moderno, y particularmente los Norteamericanos modernos, han sido amansados hacia un falso sentido de seguridad en lo que respecta a asuntos de dinero. El hombre moderno es como el marinero sobre el Rhin quien se decía que había sido hechizado por el canto "lorelei" de las sirenas y que había perdido, en consecuencia, el control de la embarcación; el fin de esto fue el naufragio y una gran pérdida.

Todos, los que asisten a la Iglesia y los que no, dan "el dinero" por sentado. Lo tomamos por sentado porque el dinero es acuñado o impreso por el gobierno. El hombre moderno, hechizado por doctrinas anti-Calvinistas, asume que el hombre que se ha vuelto un burócrata de manera repentina se vuelve digno de confianza. ¡Su "oficio" público le alivia de esa grave dolencia conocida como la Depravación Total!

La sociedad económica en el tiempo de Abraham no estaba tan bien organizada técnicamente en asuntos de dinero, y Abraham no era tan ingenuo acerca de asuntos de dinero como el Calvinista moderno.

Abraham había acumulado muchas riquezas. Tenía todas las características de un gran hombre de negocios moderno - un magnate de los negocios. (No vamos a enumerar las muchas evidencias que muestran que era un hombre de negocios destacadamente astuto que pueden ser específicamente mencionadas o que pueden ser con toda confianza inferidas de lo que las Escrituras relatan acerca de él). En un evento en particular Abraham tenía 400 shekels de plata, descritos como "de buena ley entre mercaderes" (Gén 23:16). [Nota: La Versión Popular traduce aquí: plata contante y sonante"].

En la Versión King James la palabra dinero aparece en itálicas, lo cual indica que el original Arameo no contenía esta palabra. Así que la lectura exacta debiera ser: "vigente entre los mercaderes".

La Escritura aquí describe un hecho fundamental, es decir, que el dinero es dinero sólamente cuando es aceptado como dinero. Eso es lo que significa la palabra vigente (e.d. "de buena ley") en la cita significa. Sólo aquello que es aceptado como "vigente" - aquello que se acepta que es capaz de ser trasladado a otro hombre o comerciante - es dinero.

Obviamente Abraham no era tonto. Fue capaz de pesar y entregar 400 shekels de buenas monedas, aceptables en el comercio, "de buena ley" entre mercaderes. ¿Qué prueba esto de manera concluyente? Esto: que este rico y sabio sheik no dejó que estos compradores de su lana, su carne, sus cueros, pieles, sus tejidos, mantequilla, queso, etc., le traspasaran (posteriormente) malas monedas (dinero malo) a él. Indudablemente que había rechazado todas las monedas malas que le habían sido ofrecidas.

Se debe notar también que Efrón, el vendedor, también examinó las monedas que Abraham le presentó. De otra manera no habría necesidad de mencionar que Abraham compró el terreno de un acre de Macpela (para sepultura de Sara) por plata "de buena ley entre mercaderes".

Probablemente Abraham era un buen tasador (analizador de metales), o tenía un buen tasador como su empleado. En aquellos días habían dos formas prevalecientes de engañar usando el dinero - la aleación base en las monedas era excesiva o el peso de las monedas era deficiente. Debiera notarse que las monedas de Abraham no tenían una aleación excesiva, y segundo que el peso fue verificado por el número agregado de piezas. La Escritura dice (itálicas nuestras): "pesó a Efrón el dinero" (Gén 23:16).

Hay Calvinistas que indudablemente creen que debiésemos aceptar el dinero con el cual el gobierno nos provee - pequeñas monedas, billetes, etc., - porque el gobierno nos lo provee y declara que es así, y punto. Indudablemente razonan que esta aceptación del dinero del gobierno se requiere por causa de las instrucciones de la Escritura; recuerdan lo que el Apóstol Pablo escribió en Romanos 13:1-2:

"Sométase toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos" *

Al tomar esta declaración de manera aislada e ingenuamente podría verdaderamente persuadir a aquellos que no están muy claros en su pensamiento que aquello debiera prevalecer acerca del dinero y lo que el gobierno dice acerca de él. Pero tal no es el caso. Lo que un gobierno dice acerca del dinero no significa prácticamente nada excepto que sea puesto en vigor por medio de la coerción y el poder policial - lo cual puede mostrarse positivamente que es una violación del Decálogo.

Abraham sabía que no era lo que alguien decía sobre sus monedas de plata lo que las hacía buen dinero. Algunas de aquellas monedas podrían haber sido acuñadas en Damasco; otras en Ur; y aún otras en Egipto. Lo que aquellos gobiernos decían acerca de esas monedas no era necesariamente confiable. La cuestión real era: ¿cuál era de hecho la calidad y peso de aquellas monedas?

Las Escrituras de manera casual pero muy claramente indican cuál es la piedra angular para el buen dinero, es decir, que es: "de buena ley entre mercaderes".

En nuestros días diríamos "de buena ley (vigente) entre el pueblo". Significa la misma cosa.

Lo que el gobierno de Estados Unidos dice acerca de su "dólar" no significa nada fuera de las fronteras del país. El comercio internacional - y Abraham era ciertamente un vasto comerciante internacional - es conducido sobre la base del oro (u otros metales preciosos) y no basado en el papel moneda de una nación en particular.

Todas las armas y todas las bombas de cualquier gobierno no pueden hacer su dinero más digno entre las naciones libres de lo que los "mercaderes" internacionales o los "pueblos" del mundo consideren que es digno. El dinero es dinero solamente cuando es aceptado como tal. El dinero tiene valor solamente para aquellos que lo aceptan. Y cuánto lo valoran es su decisión y no la decisión de un gobierno.

Así que se levanta la pregunta: ¿Qué es lo que los ciudadanos domésticos y negociantes piensan de ese dinero? Y, ¿qué es lo que los ciudadanos extranjeros y negociantes extranjeros piensan de ese dinero? Son ellos - la gente - quienes determinan lo que es aceptable como dinero y cuál es su valor.

Lo que un gobierno dice acerca de su dinero es válido solamente si (1) es verdadero, o (2) si el público cree que es la verdad. La última situación - "si el público cree que es la verdad" - sólamente puede ser temporal si es que no es la verdad real. Eventualmente todo depende de la verdad. La falsedad no puede prevalecer de manera permanente.

Abraham vivía en una sociedad y en un tiempo y hacía negocios en una manera que indicaba que estaba siempre en alerta en relación con el dinero, es decir, con la honestidad en asuntos de dinero. Abraham aceptaba solamente monedas del peso y pureza apropiados.

Siempre ha sido un reposo para este escritor que este hombre, Abraham, seleccionado por Dios para ser el "fundador" de la religión Hebrea, no era un tonto sino obviamente muy inteligente y práctico. Su otra historia en el campo de la religión (distinguiéndola de aquella otra en el campo de la ética) es por lo tanto también probablemente fidedigna. Si Abraham hubiera sido un hombre impráctico también hubiera sido un hombre poco digno de fiar en su registro de sus tratos con Dios.

Asi pues el dinero es un medio de intercambio de valor el cual es determinado por lo que la gente cree sobre él y no por lo que el creador del medio dice sobre él.

Nos proponemos mostrar en lo que sigue** que Abraham hace alrededor de 4,000 años era más astuto acerca del dinero que muchos miembros actuales de iglesias Calvinistas.

* Este texto probablemente ha sido el más sujeto a malas interpretaciones consistentemente ridículas e irrealistas que cualquier otro versículo simple de la Escritura.

** Se refiere al siguiente artículo en la Revista.


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6-10-2000