ENTENDIENDO EL DON DE PASTOR

Por Lloyd C. Phillips

La Escritura nos dice que estemos apercibidos de los tiempos y las sazones en que vivimos. Casi todos los Cristianos tienen algún sentido de que nos estamos aproximando a la más grande cosecha que el mundo haya visto alguna vez. La presente corriente de oración sobrepasa a cualquier otra en toda la historia de la Iglesia. El Señor nos dijo que oráramos por obreros para la cosecha, "la mies es mucha, pero los obreros son pocos" (Mateo 9:37). Muchos están hablando acerca del levantar obreros, escribiendo artículos y predicando Efesios 4:11-12:

"Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, y a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo"

Pero podríamos engañarnos a nosotros mismos al pensar que porque conocemos este pasaje lo estamos aplicando correctamente. Si estamos viendo la restauración de todos los dones ministeriales del verso 11, entonces debiésemos cumplir el precepto dado en el verso 12. Debiésemos estar equipando al pueblo de Dios para hacer las obras del ministerio. Debiésemos estar equipando a cada uno, no solamente a aquellos en el ministerio de tiempo completo. Cuando hagamos esto, veremos dones escondidos y rechazados regresar a su pleno uso y la Iglesia fortalecida.

Cuando comenzamos a entender los dones de Apóstol y de Profeta, también comenzamos a redefinir los otros dones. Solamente pueden ser entendidos en la medida en que calzan los unos con los otros. El ministerio de pastor ha permanecido "solo" por tanto tiempo que él, también, necesita ser redefinido a la luz de los otros dones ministeriales del Nuevo Testamento. En el Nuevo Testamento la palabra "pastor" no se encuentra del todo. La forma plural "pastores" se encuentra solamente una vez en Efesios 4:11 donde se encuentra enlistada con los otros ministerios dados para el equipamiento de la Iglesia. La palabra Griega de la cual se traduce "pastor" es poimen, que literalmente significa "uno que alimenta" o un "alimentador". Puesto que el contexto nos hace hacer que lo que se alimenta son ovejas la traducción a "pastor" parece la más apropiada, pero debiésemos notar que no hay nadie nombrado en el Nuevo Testamento que sea identificado como un "pastor" con excepción del Señor Jesucristo. Esto no se aplica de los otros cuatro dones ministeriales enlistados en Efesios 4. Muchas personas son identificadas por nombre y reconocidas como funcionando en uno u otro de estos otros dones en los pasajes del Nuevo Testamento. Sin embargo la Iglesia moderna está dominada por el oficio que llamamos "pastor". Este sobre énfasis merece un examen más cercano, y debiésemos verlo a la luz de todos los dones ministeriales dados a la Iglesia.

Primero, es importante reconocer que Efesios 4:11 dice que estos ministerios son dones. El Señor los dio después que Él ascendió a los lugares celestiales y se sentó a la diestra del Padre (Efesios 4:10). Esta es la razón por la cual estos cinco dones son a menudo llamados "dones de la ascensión", o "los dones quíntuples del Espíritu Santo". Como dones, no hay nada que podamos hacer para ganarlos. O nos es dado un don, o no se nos es dado. Si se nos es dado un don, es nuestro para usarlo y administrarlo en concordancia con los deseos del dador: Puesto que hay responsabilidades que acompañan a los dones, existe también el potencial para su abuso o desuso.

No tenemos dificultad al entender esto con los dones de apóstol o profeta, por ejemplo. Sabemos que alguien no puede ganar el don de profeta o de apóstol. Una persona no puede ir a la escuela para volverse un profeta. Si una persona es llamada como profeta, él o ella pueden volverse un mejor profeta por aprendizaje o por impartición, pero ninguna cantidad de estudio o deseo hará a una persona que no le ha sido dado por el Señor ser un profeta, volverse un profeta. Sin embargo, cuando venimos al oficio de pastor somos inconsistentes. La gente que desea servir al Señor en supervisar una Iglesia se entrenarán para esta labor y luego serán ordenados como un pastor. Nunca diríamos que una persona se gana el don de pastor pero prácticamente hablando y en gran medida esto es lo que parece ocurrir.

Hay una razón lógica para esta inconsistencia. Se encuentra en nuestro mal entendimiento de los pasajes que usamos para definir el oficio que titulamos "pastor": I Timoteo 3:1-13; Tito 1:5-9 y I Pedro 5:1-5. Estas escrituras enlistan requisitos que se necesitan antes de entrar al liderazgo en la Iglesia. Sin embargo, todos estos requisitos caen bajo la categoría de "obras" y no de dones. Como vemos en I Timoteo 3:1, "Fiel es esta palabra: Si alguien anhela el obispado, desea buena obra". La versión King James dice "desea una buena labor". Hay un mundo de diferencia entre una buena o excelente labor y un don que es recibido. Claramente el oficio de un supervisor, que nosotros inexactamente llamamos "pastor", es algo que podemos desear y alcanzar. No importa cuán noble pueda ser esta tarea, todavía no es un don.

Esto no quiere decir que no usaremos nuestros dones en tanto que estemos en el oficio, pero ellos no son uno y lo mismo. El don de una persona ES su propósito dentro de la Iglesia, y el propósito no debiese ser confundido con la posición. Debido a que hemos hecho el oficio bíblico de un supervisor sinónimo con el don de un pastor hemos permitido inconsistencias en la aplicación práctica del gobierno de la Iglesia en su mismo fundamento. Necesitamos regresar a lo básico y redefinir "anciano", "supervisor" y "pastor" si es que vamos a deshacer la nube que oscurece el verdadero entendimiento del don de pastor.

PASTOR - ¿DON O POSICIÓN?

Hay dos palabras griegas traducidas en tres palabras en inglés "obispo", "anciano" y "supervisor". La palabra griega episkope, de la cual derivamos la palabra inglesa "episcopal" es traducida "obispo" o "supervisor" en diferentes traducciones. La palabra griega presbuteros, de la cual derivamos la palabra inglesa "presbítero", se traduce a "anciano". La primera palabra fue usada en la comunidad Griega en los tiempos bíblicos y da honor a la posición o nombre del oficio. La segunda palabra fue usada en la sinagoga Judía, y enfatiza la honorabilidad de la persona que ostenta la posición. Las dos palabras griegas son dos nombres diferentes para el mismo oficio; ambos son supervisores y ambas son la misma función o posición. La palabra griega poimen, discutida antes, no era usada de manera intercambiable con las otras dos, pero bíblicamente se refería a un don antes que a una posición. Jesús hizo esta distinción en la parábola del pastor y la oveja en Juan 10, en la cual separa al pastor de las ovejas y el que guarda la puerta. Juan 10:1 dice: "el que no entra al redil de las ovejas por la puerta, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y asaltante. Pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. A él le abre el portero, y las ovejas oyen su voz. A sus ovejas las llama por nombre y las conduce afuera".

A lo largo de la Biblia los porteros eran los ancianos. El nombre se refería a la posición de autoridad ostentada, y no al don ejercitado por el individuo en la posición.

No hay ni un solo ejemplo de un "pastor" en la Biblia. Bíblicamente vemos ancianos, obispos y supervisores siempre en plural. Además, nunca vemos un ejemplo de lo que hemos dado en llamar una "iglesia local", sino que vemos la Iglesia en la ciudad de Roma, o la Iglesia en la ciudad de Tesalónica, o en Filipos, pero nunca una Iglesia de tal o cual creencia particular. Así que, si tomamos estas cosas y las aplicamos a nosotros mismos, entonces debiésemos percibirnos a nosotros mismos como cada uno siendo un anciano o supervisor sobre nuestra congregación particular y ver esta reunión como los ancianos de la iglesia en nuestra ciudad particular.

¿Qué es un pastor bíblico, es sinónimo con el don de "pastor"? Ayuda fijarnos en porqué habitualmente titulamos "ancianos", "obispos" y "supervisores" como sinónimos de "pastor". Con el propósito de hacer esto, debemos una vez más fijarnos en los pasajes usados para definir el liderazgo de la Iglesia. En I Pedro 5:1-2 Pedro exhorta a los ancianos a pastorear (alimentar) el rebaño de Dios. La pregunta que debemos contestarnos es si Pedro está exhortando a los ancianos a tener el don de un pastor en operación o simplemente a hacer el trabajo (o a ejercer una función).

Uno podría formular una pregunta similar en lo relacionado con un maestro. En I Timoteo 3:2 vemos que un supervisor debe ser apto para enseñar. Estos dos atributos de un anciano - supervisor a menudo son usados para probar que el individuo debe ser un pastor y un maestro; o un pastor-maestro. Algunos maestros en este tema aún ni separan a los dos, sino que consideran que solamente cuatro dones son enlistados en Efesios 4:11, siendo descritos el pastor y el maestro como un solo don. Cuando Pablo instruyó a Timoteo a hacer la obra de evangelista en II Timoteo 4:5, ¿le estaba diciendo que tuviera el don de un evangelista o que hiciera las labores de un evangelista? No es aparente por las Escrituras de si Timoteo era o no un evangelista, pero es del todo aparente que Pablo le estaba instruyendo a hacer la obra de uno. Todos podemos evangelizar, pero no todos están dotados como evangelistas. De la misma manera, los supervisores se encuentran a sí mismos necesitando enseñar y alimentar al pueblo de Dios, pero no todos necesitamos estar dotados como maestros o alimentadores del rebaño para funcionar como un supervisor.

Quizás esta es una razón del porqué en la Biblia el supervisor, o anciano, nunca es llamado un "pastor". No cometamos errores, hay un don de pastoreo, igual que hay un don de evangelista, y de apóstol, pero no es un requisito para el oficio de un anciano o supervisor. Puesto que este es el caso entonces es posible que el oficio bíblico de un anciano o supervisor pueda ser llenado que tenga uno de los cinco dones ministeriales. Sin embargo, debido a que hemos - erróneamente - nombrado el oficio de supervisar una Iglesia con el título de "pastor", confundimos la buena obra de un supervisor con el don de un pastor. Confundimos una buena obra con un don.

EL TRABAJO DE UN PASTOR

Así que, ¿cuál es el don bíblico del pastor y cuáles son sus atributos? Hemos llegado a percibir el don como uno que se para detrás de un púlpito, predica y enseña, y de esta manera "alimenta al rebaño". El pastor organizará y administrará, y a menudo necesitará realizar trabajos físicos relacionados con la Iglesia. Puesto que no hay descripciones en el Nuevo Testamento de un pastor, debemos mirar al Antiguo Testamento. En Isaías capítulo 40:11, el pastor es instruido a "... apacentará su rebaño; con su brazo lo reunirá. A los corderitos llevará en su seno, y conducirá con cuidado a las que todavía están criando". Bíblicamente, alimentar al rebaño es dirigir al rebaño a ser alimentado más bien que a suplir el alimento. Sin embargo algunas veces vemos al pastor como el único que suple el alimento más bien que uno que también dirige o lleva a las ovejas hacia los pastizales, lo cual es más una descripción del don de un pastor. Un don no es dependiente de una posición a fin de que sea manifestado, mientras que el ancianato sobre una iglesia es una posición en la cual la persona es LLAMADA a usar sus dones. Un maestro enseñará sin tener en cuenta la posición, de igual manera un evangelista evangelizará; en igual forma una persona con el don pastoral guiará y dirigirá sin tener en cuenta la posición. Déjeme darle un ejemplo.

Recientemente mientras me dirigía a un grupo de alrededor de 15 hombres que estaban juntos asistiendo a una conferencia bastante grande, había un hombre entre ellos que percibí tenía el don de pastor. Les dije que si lo que yo estaba diciendo era verdad entonces he muy probablemente tenía una influencia directa en el animar y encauzar a muchos de los hombres que asistían a la conferencia. Después de algo de discusión descubrimos que alrededor de tres cuartas partes de los hombres vinieron debido a la influencia de este "pastor". Este pastor en particular está en un negocio privado y no está llamado al ministerio a tiempo completo, sin embargo él tiene el don de ser capaz de dirigir Cristianos al lugar o punto donde ellos serán alimentados. Tiene la habilidad de dirigir y reunir. Este es el don de un pastor, y no está en lo más mínimo dependiente de la posición de una persona en la Iglesia, sino que, como con cualquier otro don, pertenecerá a la persona dondequiera que el Señor la envía a servir.

En los tiempos bíblicos las manadas de ovejas eran usualmente atendidas por más de un pastor y estos pastores típicamente no eran los dueños del rebaño. Estos pastores estaban pastoreando los rebaños que pertenecían a su padre, a su suegro, o en algunos casos eran empleados para tal fin, lo cual hacía a este último grupo unos "asalariados". A menudo los pastores dentro de nuestras iglesias se vuelven demasiado posesivos porque olvidamos que debemos guiar a las ovejas de nuestro Padre y no señorear sobre ellas como si nos pertenecieran. Nos son confiadas, pero no las poseemos. Cuando hay muchos pastores trabajando juntos esta verdad es mucho más fácil de recordar. Pero hay otros beneficios de la pluralidad entre pastores. Como he mencionado antes, con la excepción del Señor Jesucristo quien es el Buen Pastor, no hay ejemplo de una persona llamada "pastor" en singular en el Nuevo Testamento.

En una reunión reciente temprano por la mañana fue hablada una palabra profética: "El Señor está haciendo una cosa nueva en nuestros días, y mucho más grande que en días pasados. Aún en el día de Pentecostés se realizó la gran obra de dar a luz una Iglesia. Pero en estos días Él hará una obra mayor, la de dar nacimiento a una Iglesia a partir de muchas". Dos horas más tarde en el tiempo de oración de los pastores de la ciudad, uno de los pastores hizo un anuncio de que tres pastores de iglesias denominacionales separadas en nuestra ciudad habían sentido el llamado de juntarse para formar una nueva congregación. Esto era completamente excepcional, y todos fuimos capaces de regocijarnos en el Señor mientras compartí la palabra profética que recientemente había sido hablada.

Hay ejemplos de apóstoles nombrados tales como Pablo, Bernabé y los doce. Está Apolos el gran maestro y Felipe el evangelista, mientras que Agabo, Silas y Judas eran identificados como profetas del Nuevo Testamento. Sin embargo, ninguna persona es identificada como pastor porque, a diferencia de los otros dones, el Señor nunca energizará plenamente este don a una persona que decida trabajar sola. Esto implica también que el Señor ungiría a una persona para hacer la obra de un pastor, aún si ella tuviese dones diferentes, en tanto que esté trabajando como parte de un equipo para el bien del rebaño del Señor. Por lo tanto, cuando los ancianos o supervisores de las iglesias se reúnen para el bien de la Iglesia, serán energizados como pastores sin tener en cuenta sus dones individuales.

El distinguir los dones ministeriales de las posiciones es en realidad más difícil en la aplicación de lo que podría parecer debido a tantas ideas preconcebidas que muchos de nosotros tenemos. En un momento en mi propia iglesia decidí identificar mi lugar por el nombre de la posición más bien que por referencia al don, cambiando así el título de pastor a "anciano principal". Sin embargo, cuando daba mi tarjeta de presentación a alguien o me identificaba con ese título se me preguntaba: "Oh, ¿quién es su pastor?". Era difícil explicar que yo era el supervisor de la iglesia sin usar el título de pastor o pastor titular. Al presente varias iglesias apostólicas usan el título "Hombre Designado" para dar a entender la persona que Dios ha puesto sobre la iglesia. Estas iglesias con más probabilidad entienden que una persona supervisando una iglesia dirigirá usando cualquiera que sea el don que Dios le haya dado y permitirá a otros en el rebaño con el don de pastor que lo usen.

Mientras viajo y enseño entre muchos grupos Cristianos de diferentes trasfondos, debo explicar que cuando uso el término "pastor titular" me estoy refiriendo a la posición de un anciano o supervisor bíblico; y cuando me refiero al don usaré la palabra "pastor". Al separar el don del gobierno o posición creo que la iglesia descubrirá que los dones han sido dados a toda clase de personas, y que algunas de estas personas están en medio de la iglesia. Con pesar, hemos asumido, quizás sin pensarlo, que solamente las personas con posiciones oficiales tienen estos dones y hemos limitado la posición de cabeza en el liderazgo a solamente uno de estos cinco dones. Aún más, limitamos este don cuando intentamos funcionar independientemente de otros líderes. Con estas concepciones permitimos dos debilidades dentro de nuestras congregaciones. Primero, pasamos por alto a la gente dotada que no tienen o aspiran a tener posiciones; segundo, limitamos nuestras posiciones importantes a solamente uno de los cinco dones que el Señor nos ha suplido. Así hemos dejado, sin explotar, el poder para liberar a los santos de Dios a hacer las obras de servicio dentro de la Iglesia.

No hace muchos meses estaba explicando estas cosas a un amigo que supervisa un importante ministerio internacional. Cuando captó el punto, como él lo dijo, que "todos los ancianos serán quíntuples, pero no todos los quíntuples serán ancianos", se puso gozoso. En sus viajes mi amigo había visto ejemplos en iglesias de mujeres ordenadas y trabajando en sus dones, y sin embargo no estaban sirviendo en el gobierno de la Iglesia. Dio el ejemplo de mujeres ordenadas como pastoras sirviendo como líderes de células, pero no participando en la supervisión de la Iglesia. Como muchos de nosotros él había pensado que los dos eran uno y lo mismo. Creo que se volverá una gran revolución en la iglesia como un todo cuando seamos capaces de liberar a todo el pueblo de Dios a sus dones dados por Dios a la Iglesia sin que necesariamente signifique una posición de gobierno. Un verdadero entendimiento del don de pastor y su necesidad dentro de la iglesia tendrá un mayor impacto positivo no solamente liberando a los santos para su servicio dentro de la Iglesia, sino también permitiéndonos a aquellos de nosotros que no funcionamos como supervisores a ser más efectivos y a poner más efectivamente en uso todos los dones en nuestras Iglesias.