La Familia como un Gobierno

Por Rev. R.J. Rushdoony

Nuestra perspectiva está tan dominada por la iglesia y por el estado (especialmente por la del estado) que la mayoría de la gente no puede pensar en términos de otras prioridades. Pablo en Atenas habló de Dios como aquel en quien “vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:28), pero para el hombre moderno es el estado el que es el hábitat y la atmósfera del hombre.

Por muchos años he hablado acerca de la familia como gobierno, sin recibir mucho desacuerdo pero también casi sin ninguna respuesta porque la gente ha hecho una equivalencia completa entre gobierno y estado confundiendo ambos términos como si significaran lo mismo.

Cuatro de los Diez Mandamientos se centran en la familia: (1) “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12); (2) “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14); (3) “No robarás” (Éxodo 20:15); y (4) No codiciarás la casa de tu prójimo... ni su mujer... o cualquier cosa de tu prójimo” (Éxodo 20:17). La propiedad en la Biblia es poseída por la familia, una herencia de nuestros antepasados que a su vez es traspasada a nuestros descendientes (1 Reyes 21:3).

Cuando examinamos la Ley Bíblica vemos que los poderes básicos en una sociedad son casi enteramente entregados en las manos de la familia. Los más importantes son:

1. El control de lo niño, que significa control del futuro. El estado moderno busca obtener este poder en un sin número de maneras comenzando con la educación estatista. La Escuela Cristiana y el movimiento de Educación en el Hogar están retomando ese poder para la familia.

2. Control sobre la propiedad, lo cual es otra vez control sobre el futuro. La Ley de Dios da poder sobre la propiedad a la familia y no impone impuestos sobre la propiedad. Otra vez aquí el estado moderno está usurpando un derecho de la familia.

3. Control sobre la herencia, que también significa control sobre el futuro. En la Ley de Dios el hijo mayor, o generalmente el hijo fiel, obtiene una doble porción y la obligación de cuidar a los padres. Los infieles son desheredado. Esto indica la capitalización piadosa del futuro. Hoy el estado toma el papel del primogénito y el del hijo principal a través de sus impuestos a la herencia.

4. La educación es también control sobre el futuro y un poder de la familia, uno que la familia está en proceso de retomar.

5. En la Escritura la caridad es un poder de la familia, y el diezmo al pobre en básico en la Ley de Dios.

La familia tiene otros poderes, pero estos son los básicos. El único poder mayor excluido por Dios de la familia es la pena de muerte (esta es la razón por la cual Caín no pudo ser ejecutado).

La familia es la primera Iglesia del hombre y donde su mejor instrucción en la Fe toma lugar. Es el primer gobierno del hombre y su más básico. Es también la escuela clave en la vida del hombre, su recurso básico de educación económica, y más, mucho más.

Apenas unas pocas culturas han sobrevivido a la pérdida del gobierno civil por siglos. Esto ha sido posible cuando sus familias han sido familias fuertes, más notablemente se aprecian los Judíos y Armenios.

Las familias necesitan retomar sus poderes ordenados por Dios. Se requiere trabajar en la acumulación de riqueza familiar, las mentes más hábiles debe ser provistas con recursos para su educación en todos los niveles, y se deben adoptar planes para las generaciones por venir.

Las reuniones familias necesitan ser estimuladas y los recuerdos familiares deben atesorarse. Recuerde, la Biblia tiene muchas genealogías, y ellos incluyen mucho más que la línea Mesiánica. En la escuela yo memoricé los nombre de los presidentes de los Estados Unidos; mi padre, nacido y criado en el viejo país, había memorizado los nombre de sus ancestros desde el tiempo de la conversión de ellos cubriendo un período de 1,600 años (¡Ayudó mucho que todos vivieron en la misma villa y fueron sepultados en el cementerio de la misma Iglesia!).

Recuerde, nuestro Señor Jesucristo nació en el seno de una familia, y Dios mismo usa el lenguaje de la familia para describirse a Sí mismo como “nuestro Padres” (Mateo 6:9).

Siempre me ha desconcertado que esto no deleita a muchos Cristianos. Debiésemos entender mejor a Dios puesto que todos somos miembros de una familia según la carne. Su amor por nosotros debiese ser más entendible. Como padres conocemos nuestros propios gozos y desdichas, y podemos por lo tanto conocer mejor a Dios como nuestro Padre.

Al presente mucho de lo que se dice a nivel nacional e internacionalmente, es antifamilia. La familia es considerada como incompetente por una variedad de fuerzas determinadas a convertirla en incompetente.

Nuestro llamamiento en Cristo requiere que nos volvamos en miembros piadosos de familias fuertes. Es verdad que la familia y el matrimonio existirán solamente en ésta dimensión del tiempo, pero lo mismo ocurre con la predicación. ¡No hay sermones en el cielo! Pero, ¿hace esto que la predicación sea irrelevante?

Creo que una nueva Reforma está en camino. Muchas fuerzas están involucradas en ello. Y la fuerza central, creo yo, es la familia. ¡Esta Reforma comienza contigo!

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Tomado de “Chalcedon Report”, Junio 1996.