La Entronización de Cristo
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Gilbert Sánchez
Febrero 12, 2,002

Muchos están familiarizados con el término “mesmerismo.” Aunque es una palabra usada de manera común, pocos conocen de dónde se deriva. Había una teoría de que un balance magnético se extendía por todo el universo y que actuaba tanto sobre la mente como sobre el cuerpo. Se creía que el trastorno de este balance era lo que causaba todas las enfermedades. El Dr. Franz Antón Mesmer (nacido en 1734) trató a sus pacientes con gran éxito usando imanes y otras técnicas alternativas, tales como colocar a un paciente en una gran tina de madera llena de agua y virutas de metal. Su porcentaje de éxito fue notable y multitudes vinieron en su búsqueda, en espera de una curación. Más tarde, otros concluyeron que el éxito del “tratamiento” era debido completamente a la creencia y a la voluntad, y no a los tratamientos de Mesmer per se.

Lo que los individuos crean tiene una fuerte influencia sobre su experiencia en la vida. Muchos tienen una perspectiva pesimista que se convierte en una profecía de auto-cumplimiento; ellos comienzan a exteriorizar esa desesperanza en sus vidas. De igual manera, muchos miran a la vida esperando el éxito en la vida y, a pesar de los riesgos, mantienen sus ojos sobre la meta y a menudo triunfan. Muchos Cristianos han sido sugestionados por el Cristianismo mundano y diluido a creer en una perspectiva pesimista de la vida. Las doctrinas Escriturales de la entronización de Cristo y la naturaleza victoriosa de Su reino han sido olvidadas. La consecuencia ha sido ni más ni menos que una profecía de auto-cumplimiento, una profecía de derrota para la iglesia.

Las Profecías de la Entronización de Cristo

Desde Génesis 3:15, el pueblo de Dios ha fijado su mirada hacia delante, al día cuando la Simiente vendría y quien aplastaría la cabeza de la serpiente. Las promesas del Señor enseñaban claramente que el Rey había de venir. En Números 24:17 el Señor dice que un cetro se levantará de Israel. En el Salmo 2:6, Dios hablando acerca del Mesías dice, “Yo he puesto [instalado, establecido] a mi Rey.” Zacarías 9:9-10 dice:

“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra.”

De manera similar, los profetas Isaías y Jeremías hablan de la venida del Rey:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. Levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.”

La enseñanza en las Escrituras acerca de la venida del Rey es explícita. El Padre prometió que en la plenitud del tiempo el Rey sería establecido y Su dominio sería hasta los confines de la tierra.

El Testimonio Escritural del Hecho Histórico de la Entronización de Cristo

Hechos 1:9-11 registra un informe de la ascensión histórica de Jesús por parte de testigos oculares. Este no es el único registro de la ascensión que se halla en las Escrituras. Aquellos presentes el día de la ascensión de Cristo dieron solamente un informe parcial de lo que ocurrió aquel día: “viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.” El profeta Daniel declara con respecto a ese día:

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

La Escritura da fe del hecho de la ascensión de Jesús y su entronización. Incluso antes de la declaración pública de Cristo como Rey, Juan el Bautista proclamó que el reino de Dios estaba cerca. Cuando Jesús comenzó Su ministerio público, anunció que el reino había llegado. En Mateo 12:28 Jesús hace innegable que el reino de Dios era una realidad presente al decir, “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.” El testimonio del Nuevo Testamento asume que Cristo se halla a la mano derecha de Dios, entronizado en gloria. Por ejemplo, en Hebreos y Efesios dice:

Habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas... Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies.”

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.” Jesucristo proclamó en Mateo 28:18-20:

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

El testimonio de las Escrituras con respecto al hecho histórico de la entronización de Cristo es explícitamente enseñado y asumido en el Nuevo Testamento.

Un Breve Estudio Bíblico de la Entronización de Cristo

Se dice que Jesús fue exaltado. “Exaltado” en las Escrituras significa levantar o elevar. Jesús fue levantado a la más alta posición posible – la mano derecha de Dios. Literalmente, dice que Jesús fue levantado a “la derecha de Dios.” El término “la derecha” es usado de dos maneras: 1) lugar de honor, y 2) autoridad y poder. En el primer caso, significa que se da un lugar de honor, como en sentido de favor. Por ejemplo, cuando Cristo regrese Él separará a las ovejas de las cabras colocando a Su pueblo “a la derecha” o en el lugar de honor mostrando así Su favor. Por lo tanto, se podría decir correctamente que Jesús ha sido exaltado al más alto lugar de honor y favor ante Dios “a Su derecha.” Sin embargo, el sentido primario en el que se usa “a la derecha” con respecto a Cristo es el de autoridad y poder. Por ejemplo, en la Biblia la mano derecha de Dios es representada como el símbolo de poder divino. Dios salva al oprimido, castiga a los enemigos del justo, ayuda a la gente, da la tierra prometida, y crea el mundo, con Su mano derecha.

La autoridad de Jesucristo como el Rey entronizado abarca todas las áreas de la vida y le coloca por encima de toda autoridad tanto en el cielo como en la tierra. Cristo tiene autoridad sobre todo el orden creado, ángeles y sobre toda la humanidad. Jesús es también cabeza sobre la iglesia siendo la cabeza del cuerpo, el cual dirige por Su Palabra. Estas áreas son las más ampliamente reconocidas como estando sujetas al dominio de Cristo; sin embargo, esta no es la extensión total de Su autoridad porque Jesús dijo que toda autoridad está sujeta a Él. Las Escrituras también enseñan que Cristo es Rey sobre las naciones. Se le ha dado dominio sobre todas las naciones y sobre los pueblos de toda lengua. Salmo 2:8, 10-12 dice:

“Pídeme, y te daré las naciones como herencia tuya, y como posesión tuya los confines de la tierra. Ahora pues, oh reyes, mostrad discernimiento; recibid amonestación, oh jueces de la tierra. Adorad al Señor con reverencia y alegraos con temblor. Honrad al Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues puede inflamarse de repente su ira. ¡Cuán bienaventurados son todos los que en El se refugian!

Las Escrituras proclaman audazmente la posición de Cristo. En Apocalipsis 1:5 se dice que Jesús es “el soberano de los reyes de la tierra,” y en 17:14 y 19:16 se le da el título “Rey de Reyes y Señor de Señores.”

De manera que, la perspectiva del Cristiano no debiese ser una de desesperanza y derrota, sino una llena de esperanza y gran expectativa de victoria. En lugar de ser sugestionados por el último libro popular que habla de nuestra situación presente, los hijos del Rey debiesen unirse al coro de los cielos, cantando la perspectiva Bíblica, “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.”

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Gilbert Sánchez está felizmente casado y es el padre de dos hijos. Actualmente trabaja en una maestría en divinidad del Seminario Teológico Bahnsen y sirve como Anciano de Gobierno en la Iglesia Presbiteriana Providencia en Albuquerque, NM. Puede ser contactado en
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