La Tentación de Eva


Por Brian Schwertley


Introducción


La vida Cristiana es una vida de combate. Hay una batalla con la carne (cf. Rom. 7:14-25) y hay tentaciones que se levantan a lo largo de la vida. Dado el hecho que los Cristianos resistimos tentación tras tentación, y, dado el hecho que la historia está llena de personas y denominaciones que han sucumbido a las mentiras de Satanás y han apostatado totalmente, uno debiera intentar entender la metodología del engaño usada por Satanás.


Probablemente el mejor lugar para examinar la táctica y la metodología satánica de la tentación es la tentación de Eva en Génesis 3:1-6: “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”


Como Cristianos hay dos tópicos principales que deberíamos considerar en esta porción de la Escritura. Primero, está el método de la tentación usado por Satanás. Segundo, está la respuesta no Bíblica de Eva hacia el ataque de Satanás.


Debido a que las narraciones de la creación y la tentación en los primeros capítulos del Génesis han sido atacadas y consideradas como mitología por los eruditos modernistas, neo-ortodoxos y neo-evangélicos, es necesario señalar (antes del examen de este pasaje) que esta porción de la Escritura no es una metáfora poética, un mito, o una leyenda sino un registro de un evento histórico real y literal. Berkhof señala que “todas estas [las interpretaciones liberales, figurativas y alegóricas] y otras similares interpretaciones son impensables a la luz de la Escritura. Los pasajes precedentes y siguientes a Génesis 3:1-7 tienen la intención evidente de una narrativa histórica clara. Que ellos fueron entendidos así por los autores bíblicos puede comprobarse por muchas referencias cruzadas, tales como Job 31:33; Ecl. 7:29; Isa. 43:27; Ose. 6:7; Rom. 5:12, 18, 19; 2 Cor. 11:8-9; 2 Cor 11:3; 1 Tim. 2:14, y por tanto, no tenemos derecho a sostener que estos versos, que forman una parte integral de la narrativa, debiesen ser interpretados figurativamente.”1 La Biblia completa presupone una creación de seis días literales, de Adán y de Eva literales y una caída en el espacio y el tiempo. Negar la interpretación histórica y literal de los primeros capítulos del Génesis es negar la enseñanza de la Biblia sobre: la representación federal de Adán, la imputación de la justicia de Cristo a los creyentes, el matrimonio heterosexual monógamo, la sumisión de la esposa a su marido, y así sucesivamente. Este pasaje de la Escritura tiene la clara intención de ser tomado literalmente. En Génesis 3:14 Dios maldice a la serpiente. Dios no maldice mitos, metáforas o abstracciones, sino criaturas históricas reales.


El Método de Ataque de Satanás


En la sociedad hay (generalmente hablando) dos tipos de criminales. Los aficionados, fortuitos, gamberros violentos de las calles quienes son poco inteligentes y también poco preparados. Los altamente inteligentes son refinados, ladrones profesionales y hombres de éxito. Cuando uno examina cuidadosamente el método satánico de tentación a Eva, uno debe colocar a Satanás en la última categoría. El ataque de Satanás indica una cuidadosa planificación, premeditación, inteligencia y astucia. Uno puede ver esta astucia no solo en los argumentos que Satanás usó sino también en su cuidadoso uso de las circunstancias que rodeaban la tentación.


Hay una cantidad de circunstancias envueltas en la tentación que indican que Satanás escogió el tiempo más oportuno, el lugar y la persona sobre la cual hacer su ataque. Primero, note que Satanás se acercó a la mujer – a Eva – no a Adán. El Apóstol Pedro dice que la mujer es el vaso más frágil (1 Ped. 3:7). Pedro no desarrolla lo que quiere decir exactamente con las palabras “más frágil.” Es obvio de otras porciones de la Escritura que las mujeres no son inferiores a los hombres moral o espiritualmente. El que las mujeres son más débiles que los hombres físicamente es rápidamente admitido por todos excepto por los y las feministas más radicales. Es en verdad probable que Pedro tiene más en mente que la simple fuerza física. En el mundo posterior a la caída las mujeres son vistas como más fácilmente manipulables por apelaciones emocionales. Este hecho ha sido exitosamente aprovechado por políticos, anunciantes, cultistas y mujeriegos. Hay algo intrínseco en la naturaleza de las mujeres que las hace más abordables y desdichadamente más fácilmente manipulables.


Cuando el apóstol Pablo discute el rol de las mujeres en la iglesia él aclara muy bien que las mujeres no han de enseñar o “tener autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio” (1 Tim. 2:12). Luego da dos razones para esta enseñanza. La primera razón es que Adán fue formado primero y luego Eva (v. 13). En otras palabras Eva fue creada de segundo como una compañera de ayuda para Adán. Dios, en este orden particular de creación (según la narrativa del Génesis como la del Nuevo Testamento) estaba dando un claro testimonio de la condición de cabeza del hombre (el esposo) sobre la mujer (la esposa). Luego Pablo da la segunda razón: “Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Tim. 2:14). La declaración de Pablo refleja el registro del Génesis. En Génesis 3:13 Eva admite ante Dios: “La serpiente me engañó, y comí.” Adán, por otro lado, no fue engañado directamente, pero siguió el ejemplo de Eva: “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Gén. 3:12).


Lo que todo esto indica es una cuidadosa estrategia por parte de Satanás. Primero, como se señaló arriba, él dirige su ataque sobre el vaso más frágil. La constitución de Eva, aunque no inferior a la de Adán, fue creada para un rol de sumisión y cuidado, hizo de ella un blanco más adecuado. Fairbairn escribe: “Sus muchas excelencias en otros aspectos – excelencias conectadas con las sensibilidades más finas e impulsos más fuertes de su naturaleza emocional y amante – tendieron, en una medida, a descalificarla en este punto... Eva, influida a jugar el papel de maestro, y a decidir la cuestión para sí misma y para su marido, pronto comprobó su incompetencia; fue embaucada por un intelecto más sutil que el propio, e inducida bajo falaz pretexto, a preferir una apariencia antes que el bien real.”2


Segundo, Satanás no abordó a Adán directamente pero usó a Eva como su herramienta para causar que Adán, el líder, la cabeza pactal, cayera. Satanás quería una inversión de roles en el orden de autoridad ordenado por Dios. Al abordar a Eva y engañarla la colocó en el rol de líder, la que toma las decisiones, la cabeza de la familia. La meta (que fue exitosa) era hacer de Adán el seguidor, el sometido. ¿A quién seguiría Adán con más probabilidad: a una serpiente, o a su bella esposa a quien amaba y adoraba? Así, la Escritura dice que “porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” (2 Cor. 11:14). “Por todas partes él es representado como el engañador, asumiendo falsas apariencias, y haciendo falsas representaciones.”3 Satanás tentó a Cristo directamente en el desierto (cf. Mat. 4:1-11; Mar. 1:12-13; Lu. 4:1-2) y fracasó. Luego Satanás usó una aproximación indirecta más sutil cuando tentó a Cristo a través de uno de Sus más cercanos amigos, Pedro (cf. Mat. 1:22). Note que al reprender a Pedro Jesús usó las mismas palabras que usó para reprender a Satanás en el desierto. “¡Quítate de delante de mí, Satanás!” (Mat. 16:23). Eva escuchó a la voz de la serpiente en lugar de la de Dios; luego Adán escuchó a la voz de su esposa en lugar de la de Dios.


Los Cristianos debemos estar siempre en guardia contra las tentaciones que vienen desde los seres amados, esposas, parientes, y amigos cercanos, pues a menudo estos tipos de tentaciones son las más furtivas y más difíciles de resistir. El veneno es más fácilmente de la copa de un amigo que de un enemigo. Esta verdad es una razón por la cual la Biblia enfatiza que no debemos estar igualmente enyugados con los incrédulos (2 Cor. 6:14-18). La historia está llena de ejemplos de personas que siguieron el consejo impío, no Bíblico, de esposas, amigos y familiares y llegaron así al juicio y a la ruina. Los creyentes deben someter cada pensamiento, sugerencia y pedacito de consejo a la autoridad de la palabra de Dios. ¿No es mejor rechazar el consejo no Bíblico de un amigo o ser amado que ofender al tres veces santo Dios?


Tercero, Satanás se abordó a Eva cuando ella estaba cerca del árbol. El verso seis dice que Eva vio que el árbol era bueno para comer y placentero a los ojos. Ella podía ver el fruto desde donde estaba. Note que Satanás ataca cuando puede tomar total ventaja de la codicia de los ojos. También él ataca cerca del árbol para hacer que coma del fruto rápidamente una vez que su mente está engañada. Satanás ataca como un hábil vendedor de puerta en puerta. Al presentar su caso cerca del árbol, Eva puede moverse desde el pensamiento de maldad al hecho de maldad sin tener tiempo de reconsiderar su decisión. Satanás no quiere que tenga tiempo para cambiar de opinión o para que tenga segundas opiniones.


Los Cristianos nunca debiésemos colocarnos a nosotros mismos en situaciones en las que sabemos que seremos tentados. Una persona que es glotona no debiera ir a un buffet para ir a cenar. De igual forma, una persona que es tentada a emborracharse no debiera detenerse en el bar después del trabajo para jugar al billar. Los hombres que tienen problemas con la lujuria debiesen alejarse de los porta-revistas en las librerías y así sucesivamente. Pablo dice “ni deis lugar al diablo” (Efe. 4:27). ¿Cómo han de evitar los Cristianos el darle al diablo una oportunidad? Pablo dice, “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efe. 4:26). Los creyentes han de tratar con la ira inmediatamente, en el mismo día en que ocurre para que Satanás no pueda explotar la situación y tentar al Cristiano a pecar. El diablo usa la ira (figurativamente hablando) como punto de apoyo para palizas, asesinatos, guerras, adulterios, chismorreo y toda clase de venganzas. ¿Cómo han de evitar los Cristianos casados la tentación sexual? Pablo escribe: “No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia” (1 Cor. 7:5). El permanecer alejado de situaciones de tentación es tanto positivo como negativo. Negativamente, los creyentes han de evitar ciertas situaciones y ambientes. Positivamente, los Cristianos han de involucrarse en actividades legítimas y ejercicios para someter la carne.


Cuarto, Satanás no se mostró abiertamente a la mujer, sino que hizo uso de una serpiente. Tenga en mente que antes de la caída las serpientes no eran consideradas con temor y disgusto como lo son ahora entre las mujeres. Antes de la caída la serpiente era una criatura buena y bella, no asociada con el mal. La serpiente usada por Satanás puede haber sido multicolor y muy agradable a los sentidos. La narración declara que la serpiente era más astuta que cualquier bestia del campo (vs. 1). La serpiente era astuta, ingeniosa y perspicaz. Satanás seleccionó una criatura que se corresponde con su propia naturaleza. Satanás aparece como un ángel de luz. Él usa la astucia, el engaño y el sigilo para embaucar a la humanidad. De igual manera, las serpientes no atacan descarada y abiertamente a sus víctimas sino que usan la sutileza, el sigilo y el camuflaje para engañar a su presa. Para cuando la víctima de una serpiente se da cuenta de su presencia usualmente es demasiado tarde.


Quinto, ¿Se acercó Satanás a Eva cuando estaba sola o estaba Adán a su lado durante todo el diálogo? El registro Bíblico realmente no contesta esa pregunta. Sin embargo, el final del verso seis enseña que Adán estaba presente cuando Eva comió del fruto: “y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Si Adán estuvo presente durante todo el diálogo entre Satanás y su esposa, y aún así permaneció en silencio todo el tiempo, entonces Adán fue increíblemente negligente como líder de la familia. El seguir el ejemplo de maldad de Eva fue una malvada abdicación de su rol ordenado por Dios como la cabeza pactal. Si Adán no estuvo presente durante la tentación pero se acercó a Eva al final del diálogo o si Eva se acercó a él, esto indicaría que Satanás atacó a Eva cuando estaba sola sin la protección de su esposo. Note, a menudo es más fácil engañar a una persona que a dos. Por ejemplo, los cultos sectarios son notorios por aislar a la gente de sus familias y amigos. Las personas que afirman ser Cristianas pero se aíslan a sí mismas del cuerpo de Cristo son hipócritas que se han colocado a sí mismos en un camino perjudicial. “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad” (Prov. 11:14).


La Tentación en Sí


Habiendo notado que el plan de ataque de Satanás fue premeditado y brillantemente ejecutado, uno también debe considerar la tentación en sí. La meta de Satanás era llevar a Adán y Eva al pecado para separarlos, a ellos y a su posteridad, de Dios. Satanás no podía golpear a Dios directamente, así que hizo lo que consideró la próxima mejor opción: golpeó contra el hombre, la imagen de Dios y su amigo. Antes de la caída toda la raza humana no tenía sino una cabeza (Adán) y allí fue donde golpeó Satanás. Nótese que el uso del engaño por parte de Satanás es progresivo. Él se moverá de la implicación indirecta hasta un ataque directo a la palabra, carácter y motivo de Dios.


  1. Satanás comenzó la tentación con lo que parecía ser una pregunta inocente. “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Gén. 3:1). Satanás abordó a Eva en una manera aparentemente amistosa. Su pregunta implicaba que a él le interesaba su bienestar. Satanás buscó introducir a Eva a un diálogo en sus términos. La pregunta era muy sutil e ingeniosa. El Hebreo podría ser parafraseado así: “¿Es verdad que Dios les ha prohibido comer de todos los árboles del jardín?”


Al presentar la pregunta de esta manera Satanás divorció la prohibición original de su contexto y le había dado un énfasis falso. Cuando Dios dio la prohibición fue al final de una declaración de generosidad y bondad hacia Adán. “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gén. 2:16-17). Dios enfatizó primero la generosidad. Satanás solo se enfoca en la prohibición. Al centrar la atención de Eva en la prohibición mientras ignoraba a propósito el don de abundancia por parte de Dios, Satanás está implicando que la prohibición de Dios es irrazonable. Mientras se pone la máscara de sinceridad, simpatía e interés, Satanás buscó plantar la semilla de la duda en el corazón de Eva contra la Palabra de Dios – Su mandamiento.


Satanás buscó también despersonalizar a Dios y colocar la relación personal y amorosa de Adán y Eva con Dios tras bambalinas. Si uno lee los primeros capítulos del Génesis uno encontrará que el nombre pactal de Dios Yahvé o Jehová es continuamente usado en la narración. Sin embargo, cuando Satanás le habló a Eva él solamente usó el término Elohim. “Al describir a Dios simplemente como Dios [elohim] en lugar de cómo Señor Dios, lo que es característico del resto de Gén. 2 – 3, hay una sugerencia del distanciamiento de la serpiente para con Dios. Dios es solo el remoto creador, no Yahvé...”4 Una de las tácticas que Satanás usa para llevar a la gente a pecar es representar a Dios como una abstracción impersonal. Cuando la gente no piensa de Dios como un Dios personal pactal que juzga el pecado y la rebelión, pierden todo temor de la retribución divina. La mayoría de la gente en EUA hoy profesa creer en Dios pero su dios no es Yahvé sino un remoto patrón ausente.


Aunque en la superficie la pregunta de Satanás parece bastante inocente implica que el hombre tiene la autoridad para colocar a Dios en el banquillo y juzgar Su ley-palabra. “¿Les ha prohibido Dios comer de todos los árboles? ¿En serio? ¿Puede eso ser posible en verdad?” Satanás quería que Eva pensara que el mandamiento de Dios era irrazonable e injusto. La táctica de Satanás ha sido usada por los humanistas durante siglos. Se dice que la palabra de Dios es irracional, absurda, injusta y malvada. La gente que cree tales mentiras, éticamente se convierte en bestia salvaje.


  1. Satanás en la primera fase de la tentación busca ganar la confianza de Eva con lo que parece ser una inocente pregunta de interés. La primera fase es sutil e indirecta. Mientras pretendía ser compasivo y amistoso para con Eva, Satanás está en realidad poniendo un frente para colocar una semilla de duda en su corazón. Después de cumplir la primera fase de su ataque Satanás va directamente a la yugular. Habiendo conseguido la atención y la confianza de Eva, él da el golpe de knock-out. Satanás, directa y enfáticamente, niega la palabra de Dios. “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis” (Gén. 3:4). En el lenguaje original la palabra negativa aparece de primero y recibe todo el énfasis: “¡NO! No es verdad que morirán con seguridad.” El Hebreo podría ser parafraseado: “¡No hay forma, positivamente no morirán!”


Hay un número de cosas que debiesen notarse con respecto a la declaración de Satanás. Primero, Satanás está diciéndole claramente a Eva que Dios es un mentiroso, que no se puede confiar en Su palabra. No hay neutralidad en la declaración de Satanás. “Eva, en realidad me importas, de manera que quiero que sepas que Dios es un corrompido mentiroso. Debes decidir entre mi palabra y la mentira de Dios.” Segundo, nótese que las primeras doctrinas negadas en la historia son la infalibilidad de la palabra de Dios y la del juicio de Dios. La mejor manera de hacer que la gente se rebele contra la palabra de Dios es primero llevarlos a no creer en ella, y luego llevarlos a creer que esa palabra es falsa, falta de amor y malvada. Si uno escucha la manera en la que los teólogos liberales, los humanistas seculares, los homosexuales militantes y los feministas radicales hablan acerca de la palabra de Dios uno puede escuchar a chiquillos imitadores de Satanás repetir la palabra de Satanás. Enseñan que la Biblia es un mito, una mentira. No es nada más que la redacción de sacerdotes malvados, aprovechadores y hambrientos de poder. Los así llamados mandamientos, estatutos y juicios de Dios son funestos, represivos, sexistas, homofóbicos y así sucesivamente. La incredulidad y la desconfianza en la palabra de Dios es el punto de partida de todo pecado y rebelión. ¿Por qué los Israelitas desobedecieron y se rebelaron contra Dios en el desierto? El autor a los Hebreos dice que fue “por su incredulidad” (3:19). Así, todos los Cristianos son advertidos, “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (Heb. 3:12). Creer en Dios y en el Señor Jesucristo significa, primero y sobre todo, creer en la Biblia. Decir (como mucha gente dice hoy) que creen en Jesucristo mientras rechazan Sus mandamientos y rechazan lo que la palabra de Dios enseña con respecto a Él es un craso engaño. Es igual a decir que amo a Jesucristo mientras escupo en Su rostro y le llamo mentiroso. Este engaño blasfemo es acerca de lo que se trata el liberalismo teológico.


Satanás también negó que el pecado resultara en juicio. “Mira Eva, Dios te mintió. No se puede confiar en Su palabra. No vas a morir.” Si la gente cree que pueden mentir, robar, fornicar, cometer adulterio, emborracharse, cometer asesinato y así sucesivamente sin ningún tipo de consecuencias negativas de parte de Dios, entonces la gente pecará con descaro. Satanás negó las sanciones negativas de Dios en la historia y en el futuro. Cuando se niega la infalibilidad de la palabra de Dios, generalmente, ¿cuál es la primera doctrina en ser desechada? Es la doctrina del infierno. Los Unitarios, los modernistas, y aún muchos así llamados neo-evangélicos se vuelven al universalismo. Muchos otros argumentan a favor de la aniquilación. Satanás quería que Adán y Eva pensaran y actuaran autónomamente. Por lo tanto, él no solamente negó la palabra de Dios sino que también buscó extirpar el temor de Dios. Dios, entonces, no es solamente un mentiroso, sino que también es impotente; Él no castigará el pecado.


La táctica de Satanás de negar explícitamente la palabra y el juicio de Dios ha sido muy exitosa. En la primera mitad del siglo veinte las grandes denominaciones Protestantes cayeron como piezas de dominó. Primero Satanás capturó las universidades y seminarios, luego a los pastores y sus iglesias. Entre los fundamentalistas y evangélicos Satanás ha tomado un esquema diferente con los mismos principios. La palabra de Satanás a los fundamentalistas ha sido, “Sí, claro que la Biblia es la infalible palabra de Dios. Sin embargo, la mayor parte de ella no se aplica a ti pues la ley y todas las profecías concernientes al pueblo de Dios solo se aplican a la nación de Israel.” Aunque formalmente acepta la infalibilidad de la Escritura, Satanás ha descartado ingeniosamente la mayor parte de la Biblia como irrelevante para el individuo, la iglesia y la sociedad. También, Satanás no niega explícitamente el juicio de Dios o la doctrina del infierno con los fundamentalistas. En lugar de ello toma un camino más sutil. “El infierno es un lugar realmente malo. Tú no quieres ir allá. Acepta a Cristo como tu salvador personal y todo será hermoso. Oh, por cierto, no te preocupes acerca del arrepentimiento, puedes aceptarle como tu salvador ahora y continuar pecando y divirtiéndote; luego, si sientes el deseo le puedes aceptar como Señor a lo largo del camino. Ve, adelante y peca. Dios te perdonará. Relájate, disfruta del momento.” ¿Ha sido exitosa esta táctica? Sí, las iglesias evangélicas están llenas de hipócritas no regenerados (Cristo es un escape del fuego).


La declaración de Satanás a Eva también revela que él es el padre de lo que ha sido llamado la nueva moralidad, la ética situacional y la ética del relativismo. Satanás le dijo a Eva que no hay tal cosa como absolutos éticos. Satanás dijo, “Mira Eva, necesitas dar un paso atrás y evaluar la situación y decidir por ti misma lo que has de hacer.” En otras palabras, la verdad, el significado y la ética pueden ser determinadas solamente de manera autónoma aparte de la palabra de Dios. Satanás le enseñó a Eva que uno debe rechazar cualquier idea de una revelación divina autoritativa para tener una vida de plenitud. Uno debe rechazar los absolutos éticos si uno quiere experimentar la vida a plenitud. La gran mentira de Satanás es que lo opuesto a la ley de Dios es libertad; que lo opuesto a la obediencia a Dios es bendición.


  1. Después de decirle a Eva que Dios es un mentiroso, que el pecado no resultará en muerte, luego Satanás explica porqué Dios ha mentido y porqué Eva no morirá. “sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (v. 5). Satanás le dijo a Eva que Dios mintió porque no quiere que ella tenga la maravillosa bendición que acompaña el comer del fruto prohibido. Su declaración a Eva implica claramente que un motivo malvado yace tras el mandamiento de Dios. Satanás le dijo a Eva que Dios es egoísta; que Él no está realmente interesado en su bienestar. “Eva, la razón por la cual Dios les dijo que no comieran del fruto no es porque el comer de él causará que mueras. La razón verdadera es que Dios es egoísta. Él no quiere que seas como Él.”


Todo el argumento de Satanás lleva derecho a la carnada: “el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (v. 5). Note una vez más la argumentación de Satanás cuidadosamente diseñada. Note la brillante progresión del engaño. Primero, Satanás hace una pregunta exteriormente amistosa para mostrar su interés, para ganar la confianza de Eva, todo mientras planta la semilla de la duda en su corazón. Segundo, Satanás llama a Dios un mentiroso y luego explícitamente niega el juicio de Dios por la desobediencia. Tercero, Satanás ataca el motivo de Dios al implicar que Dios es egoísta y desinteresado por el bienestar de Eva. Luego, por último, Satanás pone delante de Eva la carnada, el precio y la recompensa.


Hay cuatro cosas que debiesen notarse en cuanto al ofrecimiento de Satanás a Eva. Primero, Satanás le ofreció a Eva gratificación instantánea: “El día que comas de él serán abiertos tus ojos” (v. 5). Dios, en el pacto de obras, le había prometido a Adán vida eterna y glorificación si era obediente a la palabra de Dios. Este pacto requería sacrificio y obediencia en el presente con el propósito de recibir una recompensa en el futuro. Si Adán y Eva eran obedientes, entonces en un tiempo señalado por Dios, Jehová habría otorgado a Adán y Eva vida eterna y glorificación. Ellos aún serían criaturas finitas pero Dios habría removido para siempre toda posibilidad de una caída futura en el pecado. Ellos pudieron haber participado de la sellada ordenanza al comer del árbol de la vida. Dios estaba en control soberano de la disposición de vida eterna y de la glorificación.


Note la filosofía satánica en lo que concierne a recibir una bendición. Satanás enseñó que la bendición no venía de Dios. La recompensa existía independientemente del poder y la determinación de Dios. Por lo tanto, Satanás rechazó la enseñanza Bíblica con respecto a confiar en Dios, obediencia a Su palabra, y la paciente sumisión a Su providencia. Satanás enseñó que Eva debiera tomar la bendición inmediatamente a través de su propio poder. La idea de que el fruto podía bendecir aparte de Dios es una creencia en la magia. Es brujería y hechicería. “Mira, Eva, tú estás en control de la bendición y no Dios. Puedes tener tus ojos abiertos y ser como Dios este mismo día.” Toda la idea de obtener gratificación instantánea desobedeciendo la ley de Dios es la filosofía fundamental de la mente criminal. Pablo escribió contra este pensamiento satánico: Dios “pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia” (Rom. 2:7-8).


Segundo, Satanás le dijo a Eva que sus ojos serían abiertos. “Eva, no seas tan limitada en tu conocimiento, entendimiento y percepción. Aquí está la oportunidad para expandir tu conciencia. ¿Por qué habrías de estar contenta con tu insignificante percepción y conocimiento finito y de criatura cuando puedes tener mucho más solo comiendo del fruto?”


Tercero, Satanás entonces le dijo a Eva porqué sus ojos serían abiertos: “Serás como Dios.” Satanás le dijo a Eva que la senda al dominio y la bendición no es a través de la obediencia a Dios y Su ley-palabra, sino yendo más allá de su condición de criatura y finitud. Según Satanás el hombre no ha de preocuparse con la obediencia, la sumisión o la ética sino con la metafísica o el ser. Isaías 14:14 dice que Satanás cayó porque quiso ser como el Altísimo. Él colocó ante Eva la misma noción blasfema. “Eva, si comes el fruto serás como Dios. Serás omnisciente. Tendrás igualdad con Dios. Ya no dependerás de Él para recibir y entender significado, ética y verdad. Serás auto-suficiente. Si comes el fruto serás soberana. Entonces tú mandarás y no Dios.” Satanás no quería que el hombre obedeciera a Dios sino que se convirtiera en dios – determinando por sí y para sí la realidad, el significado y la ética. Esta filosofía satánica yace tras toda rebelión. Es la filosofía fundamental de la hechicería, el humanismo secular y el misticismo de la nueva era.


Cuarto, Satanás le dijo a Eva que si ella se convirtiera en alguien como Dios, entonces ella conocería el bien y el mal. Aunque el verbo Hebreo conocer tiene tanto un aspecto intelectual como uno experimental (e.g., Gén. 4:1); y, aunque la frase “conocer el bien y el mal” fue usada en el antiguo Egipto como un sinónimo del conocimiento que lo incluye todo, el contexto de la declaración de Satanás indica que lo que tenía en mente era principalmente el conocimiento determinativo. Adán y Eva serían como Dios porque definirían o determinarían por sí y para sí mismos lo que es bueno y lo que es malo. Esta interpretación es confirmada por Génesis 3:22: “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal.”


Eva, siguiendo la dirección de Satanás, supuso que vivía en un ambiente impersonal no-determinado. Ella aceptó la premisa de Satanás de que no se podía confiar en la palabra de Dios y que por lo tanto el único método confiable para obtener la verdad y el conocimiento era la autonomía humana. Eva tendría que buscar independencia epistemológica de su creador. Una vez que aceptó todas estas presuposiciones satánicas, el comer el fruto para ser como Dios para determinar para sí misma el bien y el mal no fue sino un pequeño paso, pues ya había comido el fruto en su corazón. Note, el pecado siempre comienza en el corazón o mente. Santiago dijo: “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (1:14-15).


Principios Satánicos


Antes de discutir la respuesta no-Bíblica de Eva a la tentación de Satanás uno debiera examinar brevemente la cosmovisión satánica. La tentación de Satanás a Eva sirve como un paradigma para todos los métodos subsecuentes de tentación. Si los Cristianos están familiarizados con la filosofía de Satanás serán capaces de reconocer la voz de Satanás mientras habla a través de sus hijos a lo largo de la historia.


  1. La Biblia está llena de mentiras. Es mito y leyenda. No es la infalible revelación inspirada de Dios al hombre. Más bien es un registro sub-histórico, no confiable, no inspirado, no exacto de la evolución del pueblo de Israel.

  2. La palabra de Dios es vaga, oscura y ambigua. Por lo tanto, nadie puede en realidad saber y entender lo que Dios ha dicho. Todos tienen su propia opinión subjetiva y personal con respecto a la enseñanza de la Biblia; por lo tanto, nadie en realidad sabe la verdad.

  3. El Dios de la Biblia y la Biblia misma son malos. Las leyes de Dios son injustas, crueles y mezquinas. La Biblia es anti-ambientalista, racista, sexista, homo fóbica, anti-igualitaria y así sucesivamente.

  4. El hombre puede solamente alcanzar la verdad, la sabiduría y el conocimiento renunciando a la palabra de Dios y descubriendo la verdad autónomamente. Belcebú 6:16 dice, “No te inclines ante el Señor Dios y Su palabra sino confía en ti mismo con todo tu corazón.”

  5. La libertad y la bendición vienen echando a un lado la ley-palabra de Dios. El quebrantar la ley de Dios lleva a grandes bendiciones y recompensas. La regeneración fluye del caos. La salvación y la paz se alcanzan por la ilegalidad.

  6. La senda al poder y al éxito no es a través de la sumisión humilde a Dios y Su palabra. Se obtiene solamente al crear tu propia ley. Debes volverte tu propio Dios y determinar por ti mismo lo que es bueno y malo, lo correcto y lo incorrecto. Pecado-mantra 3:36 dice, “Lo hice a mi manera.”

  7. El problema del hombre no es ético sino metafísico. El hombre no debiera tratar de obedecer a Dios, sino volverse Dios. No hay distinción creador-criatura. Todo existe en un ambiente impersonal. Todo se halla en la misma escala del ser. Ponte en acción y muévete hacia arriba en la escala.

  8. El hombre merece la condición de dios, bendiciones,, poder, iluminación y salvación por derecho y no por gracia. No pidas misericordia - ¡toma lo que es tuyo! (La doctrina Bíblica que dice que Dios soberanamente da gracia y salvación a quien Él quiera es anatema para Satanás y sus seguidores. Satanás es el padre de los derechos.)

  9. El pecado y la rebelión contra Dios no llevan al juicio, sea en la historia o en el futuro. “No te prives a ti mismo de las cosas divertidas de la vida por los conceptos estúpidos, ficticios y anticuados del juicio y el infierno.” (Satanás fue el primer universalista. Sus eslóganes son populares en la cultura joven de hoy: No temas al segador (e.g. la representación de la muerte como un esqueleto con una guadaña en la mano, N.del T.), no temas, si se siente bien hazlo, sexo, drogas y rock’n’roll, etc.).


Los creyentes que tienen un conocimiento de la cosmovisión de Satanás no debiesen sorprenderse de hallar que los hijos de Satanás reflejan su doctrina en sus pensamientos, lenguaje y vida. Los Cristianos han de rechazar todos los tales pensamientos satánicos y han de pensar los pensamientos de Dios de acuerdo a Él. La doctrina Bíblica debiera ser el fundamento de todo nuestro pensamiento, hablar y conducta. “Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz” (Salmo 36:9).


La Respuesta de Eva


Aunque la tentación de Satanás a Eva fue muy astuta y engañosa él no forzó a Eva a comer del fruto prohibido. Eva cooperó con el diablo y le permitió dirigirle hacia el pecado. Todos los creyentes debieran notar y entender cuidadosamente lo que Eva hizo que la dirigió a la transgresión. Hay un número de cosas que Eva hizo que todos los Cristianos debieran evitar.


  1. Eva se envolvió ella misma en un diálogo con el enemigo (Satanás) en sus términos. Satanás dirigió el tema central y controló la dirección de la conversación. Eva permitió que ella misma fuera tomada hacia territorio impío. La serpiente dijo, “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis” (Gén 3:1-3). Eva es abordada por una serpiente que habla sobre la palabra de Dios y la cuestiona. Puesto que Eva estaba bajo la autoridad de Adán debió haber consultado inmediatamente con su marido al ser confrontada por tales circunstancias repugnantes. Cada vez que los Cristianos son confrontados por una situación que aún sea cuestionable la mejor cosa por hacer es dar un paso atrás y buscar el consejo de las Escrituras y de otros creyentes.


Una cantidad de comentaristas creen que Eva en su primera respuesta a la serpiente fue culpable de exagerar el mandamiento original de Dios al decir: “ni le tocaréis.” Si esto es cierto indicaría que posiblemente Eva ya estaba considerando el mandamiento de Dios como demasiado severo y restrictivo. Sin embargo, otros comentaristas advierten que puesto que la palabra Hebrea para tocar puede significar “tocar como para participar,” uno debiera ser cuidadoso de no leer demasiado en la declaración de Eva.


  1. Eva se establece a sí misma como la última autoridad en la interpretación de la realidad. “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Gén. 3:4-6). Cuando Satanás le dijo a Eva que Dios había mentido, que ella no moriría, estaba claramente contradiciendo lo que Dios había dicho. En el momento en que Satanás llamó a Dios un mentiroso, Eva debió haberle reprendido con un “apártate de aquí, Satanás.” Pero, en vez de eso ella se entregó a sí misma a una posición de independencia, una posición de autonomía de Dios y Su palabra. Ella decidió examinar lo que Dios había dicho y lo que Satanás había dicho y luego tomar una decisión. Eva tomó la palabra de Dios y la palabra de Satanás y las colocó en el mismo nivel. Ella creyó que debía ser la autoridad última y juzgar entre ellas.


Note que, al determinar autónomamente si era o no ético comer del fruto prohibido, Eva actuó tanto como empírica y como racionalista. ¿Cómo fue que Eva actuó como una empírica? En lugar de confiar en la palabra autoritativa de Dios ella decidió estudiar el árbol. Miró al árbol, notó que era bueno para comer, y agradable a la vista. Eva interpretó la información que reunió con sus sentidos. Ella decidió basada en esta información que el árbol era deseable para hacer de uno un sabio. Ya había rechazado la palabra de Dios y había asumido que ella existía en un ambiente impersonal no-determinado. Eva creyó que el único método para obtener la verdad era ir en pos de una misión de recolectar hechos.


Eva era una racionalista porque creía que la razón podría descubrir la verdad y determinar con precisión la realidad aparte de la palabra de Dios. Adán y Eva fueron creados a imagen de Dios (Gén. 1:27) y, por tanto, eran diferentes de las bestias brutas. Les fue dada la habilidad de usar la razón y la lógica. La habilidad de razonar del hombre es esencial en su tarea de dominio sobre la tierra (Gén. 1:26). La lógica es esencial para la comunicación, las matemáticas, la filosofía, la teología, las ciencias y así sucesivamente. Sin embargo, nunca se tuvo la intención de que la razón humana fuese usada independientemente de la revelación especial de Dios. Al hombre le fueron dadas capacidades de razonamiento para: tener comunión con Dios, entender la palabra de Dios, llevar a efecto los mandamientos de Dios y crear obedientemente una civilización que amara a Dios por toda la tierra. Usar la razón humana aparte de la palabra e Dios y juzgarla es una negación de nuestra dependencia total de Dios y Su revelación para la verdad, el conocimiento, el significado y la ética. Antes de la caída, Dios tenía comunicación directa con Adán y Eva en el jardín. El mandamiento de Dios a Adán había de ser obedecido únicamente sobre la base de la autoridad de Dios. Rushdoony escribe: "Sin la voz infalible y autoritativa de Dios, el hombre no puede oír ninguna voz excepto la suya propia; no tiene ningún curso excepto el relativismo y el nihilismo. Ninguna ley de contradicción y ningún universal pueden sobrevivir en un mundo en el que Dios, primero que todo, no hable con autoridad. La historia se vuelve real solamente porque las Escrituras son verdad y porque el Dios de las Escrituras gobierna absolutamente y predestina todas las cosas. El hombre vive en un mundo creado de cosas creadas y actos creados. Por tanto, su vida es vivida en un universo personalista donde se encuentra a Dios por todas partes, porque todo hecho es un hecho dado por Dios, determinado por Dios e interpretado por Dios. Por lo tanto, su vida y su historia están llenas de significado y él es rescatado del nihilismo precisamente porque Dios es auto-suficiente y soberano y habla autoritativamente y le da al hombre el significado e interpretación de la vida."5 Cuando el hombre coloca a Dios en el banquillo y se yergue como juez sobre Su palabra, es prueba de que el hombre ya ha abandona a Dios y Su palabra para ir en pos de la autonomía y la auto-ley. La Biblia dice: " El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Prov. 1:7). “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia” (Prov. 3:5). “En tu luz veremos la luz” (Salmo 36:9). La razón usada aparte de Dios es usada constantemente para racionalizar el pecado. Sin embargo, el pecado nunca es racional.


  1. Eva codició aquello que era ilegal. Ella codició el fruto prohibido. Fijó su mirada en el fruto y contempló cómo se beneficiaría al comer de él. Una gran cantidad de pecado comienza con la codicia de los ojos: el adulterio, la fornicación, el robo, la violación, el secuestro, y así sucesivamente. Está el ejemplo de Acán: " Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé" (Josué 7:21). David también fue culpable de codiciar con sus ojos: " Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer" (2 Sam. 11:2). El apóstol Juan advirtió a los creyentes a no amar al mundo diciendo: " Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo" (1 Juan 2:16). Plummer escribe: "Los ojos son el canal principal entre la carne y el mundo exterior; y 'el deseo de los ojos' es el deseo de ver lo que es ilegal por razón del placer pecaminoso que se ha de derivar del mirar; curiosidad frívola y lasciva.”6 De lo que fueron todos culpables, Eva, Acán y David, fue el mirar fijamente lo que ellos sabían era pecaminoso y fuera de los límites y contemplar los placeres del pecado en la mente. Mirar fijamente y con deseo al fruto prohibido y juguetear con el pecado en la mente es suicidio espiritual. Cuando estás a dieta no vas a una tienda de donas y te quedas viendo las donas fantaseando con ellas.


  1. Eva fue culpable de orgullo pecaminoso. La decisión de Eva de determinar por sí misma lo que era correcto y lo que era incorrecto se hallaba enraizada en el orgullo. Era la cúspide del orgullo y de la arrogancia pensar que ella - una criatura finita - podría ser como el Todopoderoso. "Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Prov. 16:18). Eva estaba llena de orgullo cuando decidió que ella merecía el fruto y las supuestas bendiciones que contenía. El mismo tipo de orgullo yace detrás de todo pecado flagrante. Cuando la gente se rebela abiertamente contra la palabra de Dios, ellos están diciendo esencialmente: "Dios, no voy a seguir lo que Tú has dicho porque Yo conozco una mejor camino por el cual ir;" ó "No me importa lo que Tu palabra dice, Yo voy a mandar." Todo tal pensamiento está enraizado en la auto-glorificación y no en la glorificación de Dios. Eva no estaba buscando como amar y complacer a su Creador sino que más bien estaba actuando por lo que ella percibía ser su propio auto-interés. Jesús nos enseñó a tener una actitud bíblica totalmente diferente: "Mas buscad primero el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os vendrán por añadidura" (Mat. 6:33).


  1. La decisión de Eva de renunciar a la palabra de Dios y tomar su propio camino involucraba incredulidad. Eva conocía la palabra de Dios. Ella tenía un entendimiento claro de la prohibición de Dios. Su problema no fue una falta de entendimiento sino una falta de confianza. Eva no creyó a la palabra de Dios. Ella no tuvo fe en Dios. Si Eva hubiera realmente creído la palabra de Dios, ella no la hubiera colocado en el mismo nivel que la palabra de Satanás. Ella no se habría sujetado a su razón autónoma. Eva la habría obedecido sin cuestionamientos. La Biblia enfatiza la relación entre fe y obediencia. “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” (1 Juan 2:4). “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?” (Sant. 2:17-20).


La incredulidad y la desobediencia van de la mano. La incredulidad es la fuente de la que brota todo el pecado y la rebelión. Esto fue cierto de Eva en el huerto, de Caín en el campo y de la apóstata Israel en el desierto. La conducta de una persona revela su creencia o su incredulidad. La acción siempre sigue a la mente o corazón. Un Cristiano sincero no pone en duda la palabra de Dios. No trata de refutarla por causa del placer pecaminoso. La marca de un verdadero creyente es la pronta y sincera obediencia a todos los mandamientos de Dios. “Mostramos realmente lo que somos por lo que hacemos; revelamos nuestra doctrina en nuestra práctica...”7 “Caminar en la luz es, sobre todo, creer en la luz, la verdad y luego también obedecerla en palabra y de hecho.”8


Conclusión


La cuidadosa planificación y astuto engaño de Satanás, junto con la disposición de Eva para escuchar y luego cooperar con este engaño fue un desastre para la humanidad, pues: “tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Gén. 3:6). Satanás no tomó el fruto y lo puso en la boca de Eva. Él puede tentar pero no puede forzar. Adán y Eva fueron totalmente responsables por sus acciones. “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Sant. 1:14-15).


Aunque Adán y Eva fracasaron miserablemente al comer del fruto lanzando así a la raza humana en el pecado, la muerte y la miseria, Jesucristo (el segundo Adán, la cabeza pactal de Su pueblo) sufrió un asalto masivo de Satanás bajo las más severas circunstancias y aún así emergió victorioso. Eva fue tentada en el exuberante paraíso. Cristo fue tentado en un desierto cruel y estéril. Eva estaba rodeada con lo más escogido de los frutos, nueces, granos y vegetales. Tenía comida y agua pura en abundancia. Jesús fue tentado después de ayudar por cuarenta días. Fue afligido con dolores de hambre. Eva, siguiendo la dirección de Satanás, abandonó la palabra de Dios (Su mandamiento) por la autonomía humana y la auto-ley. Jesús, nuestro ejemplo amado y perfecto, dijo: “¡Escrito está!” “¡Escrito está!” “¡Escrito está!” Cuando la tentación se levanta la Escritura debe estar en nuestros corazones y en nuestros labios. “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Bendito tú, oh Jehová; Enséñame tus estatutos” (Salmo 119:11-12).

1 Louis Berkhof, Teología Sistemática (Grand Rapids: Eerdmans, 1939), p. 224.

2 Patrick Fairbairn, Comentario sobre las Epístolas Pastorales (Grand Rapids: Zondervan, 1956 [1874]), pp. 129-130.

3 Charles Hodge, I y II de Corintios (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974 [1857, 59]), p. 640.

4 Gordon J. Wenham, Génesis 1 – 15 (Waco, TX: Word, 1987), p. 73.

5 R. J. Rushdoony, ¿Por cuál estándar? (Phillipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed, 1965), pp. 138- 139.

6 Alfred Plummer, La Epístola de San Juan (Grand Rapids: Baker, 1980 [1886]), p. 52.

7 Martín Lloyd-Jones, Compañerismo con Dios: Estudios en 1 de Juan (Wheaton, IL: Crossway Books, 1993), 1:117.

8 R. C. H. Lenski, La Interpretación de las Epístolas de Sn. Pedro, Sn. Juan y Sn. Judas (Minneapolis: Augsburg, 1966), p. 388.